Category : EMDR

DEFENSAS PSICOLÓGICAS II


Defensas psicológicas II

Siguiendo con las defensas psicológicas más frecuentes en pacientes con Trauma Complejo y Trastornos de Personalidad nos quedan por conocer las siguientes:

  • CAMBIO DE TEMA: la persona cambia de tema para evitar entrar en aquello que le cuesta ver. No es siempre consciente de ello y tendrá dificultades para entender cómo esto puede ser una interferencia, probablemente lo entienda como un proceso normal del pensamiento. Durante la terapia con EMDR (Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular: EMDR), el paso de un tema a otro puede ser una asociación normal. No obstante, puede suponer una desconexión de la experiencia que se intenta procesar o una disociación.
  • NEGACIÓN Y EVASIVIDAD: la persona puede negar al terapeuta o negarse a sí mismo la importancia de un tema o suceso. Puede evadir una pregunta o ignorarla. Esta evasividad puede ser evidente o expresarse con respuestas vagas e imprecisas, generalizaciones, como la imposibilidad de concretar en ejemplos o en el cambio de foco: cuando se ha escogido un tema a trabajar, inmediatamente el individuo remarca la importancia de otro, que posteriormente tampoco se considerará prioritario. Así, no es infrecuente que temas muy significativos sean comentados después de largos periodos de terapia, incluso cuando el terapeuta había preguntado inicialmente por ellos. Puede indicarnos que esa persona necesita un vínculo más potente para abrirse y contarnos algo respecto a ese tema o que intenta no hablar de ello para percibirlo como que no ha ocurrido.
  • RISA, SENTIDO DEL HUMOR: con algunos pacientes puede ser difícil centrar la sesión de manera productiva. Todo se convierte en motivo de risa. Otras personas pueden estar constantemente haciendo chistes o con actitud irónica sobre lo que cuentan, lo que puede dar falsa impresión de que no les afecta demasiado. Pueden haber recurrido al humor como mecanismo principal para lidiar con sus dificultades y esto se activa con el relato de su historia. En otros casos, la sonrisa automática les pudo proteger de mostrar un malestar que les hubiera traído consecuencias negativas o que no era aceptado expresar en su familia.
  • AUTOCRÍTICA: paradójicamente criticarse dura y constantemente a uno mismo puede en ocasiones evitar que la persona conecte con la realidad. Este acostumbrase al “machaque” continuo, y ante la idea de conectar con su yo más profundo, lo pueden utilizar en cierto modo para “aturdirse” y no pensar o no sentir. En otras ocasiones evitan así lo que más temen; la crítica de la otra persona.
  • POSPONER: cuando decidir genera incertidumbre o temor a equivocarse, la persona quiere evitar el esfuerzo que supone el proceso a realizar, o para no confirmar que es incapaz de llevarlo a cabo, el individuo puede posponer la decisión o la acción. Esto solo consigue aumentar el malestar porque no se resuelve el problema o la dificultad que lo ha originado. Por ejemplo, una conversación pendiente que dejo para más adelante me provoca alivio inmediato pero, a medio o largo/plazo, aumentará mi malestar.
  • PENSAMIENTO MÁGICO: consiste en pensar que una persona, cosa o  idea puede hacer que los problemas desaparezcan de forma instantánea o hacer que la persona se sienta feliz y segura. Pensamientos tipo: “Si tengo o consigo X, me encontraré bien”, “si mi madre cambiara, yo estaría bien”, “si tuviera dinero se acabarían todos mis males”… Pensar que “algo” hará que todos mis deseos se cumplan y que la solución de los problemas vendrá de parte de los demás o del mundo, en lugar de nosotros mismos. Los cambios que sí son posibles para esa persona no se ven o no se valoran, por lo que se descartan sin intentarlo, o como mucho al primer intento. Al ver que el deseo no se cumple, hay frustración y desilusión. Es imprescindible tener en cuenta que solamente las soluciones realistas, basadas en las opciones que son factibles en ese momento y están en nuestra mano, llevarán a auténticos cambios.
  • LA QUEJA: algunas personas están centradas en el resentimiento por todo el daño sufrido y por todas las ofensas recibidas. El relato es una descripción cargada de emoción de lo mal que los demás, el mundo y la vida los ha tratado.  Aunque sentir enfado cuando nos hacen daño es absolutamente natural, quedarnos estancados en esa emoción nos acaba envenenando y causado aún más sufrimiento, sin que nuestra vida se haga por ello más satisfactoria o  gratificante. La queja constante lleva a la persona a centrarse en la parte de la solución que no está en sus manos, como si les cediese a los demás el control sobre su vida. Esto deja al individuo en la indefensión más absoluta, como si no dependiera de él lo que ocurra.
  • CAMBIOS DE HUMOR SELECTIVOS O “SOLTAR LAS RIENDAS”: los síntomas son sentidos como el único modo, o el más eficaz, de comunicar algo. Estas situaciones generan rechazo, hostilidad, que los demás se distancien, y muchas otras consecuencias que generan malestar. La persona puede quedar así atrapada en una trampa relacional muy dañina, o ir sufriendo un  deterioro en sus relaciones, llegando incluso a perderlas. Diferentes ejemplos: hay ocasiones en las que las personas aprenden que llorando se acaban las discusiones o que solo cuando los demás los ven verdaderamente mal dejan de agredirlos o se preocupan por ellos. O puedne darse cuenta de que enfadándose se acaban las exigencias, o se corta la posibilidad de que alguien les lleve la contraria y tener así que escuchar algo que no les gusta.

    A veces la persona puede sentir una emoción o un malestar indeterminado, y no hacer ningún esfuerzo por controlarlo, no tanto para obtener una finalidad en la interacción con el otro, sino debido a que en estas explosiones se consigue un desahogo que no se ve fácil lograr de otro modo. Así, en una discusión se puede no poder freno o incluso “echar más leña al fuego” para poder liberar tensión acumulada previamente.

  • PERFECCIONISMO: algunas personas se centran en hacerlo todo bien. Aunque tiene que ver con el deseo de complacer, el perfeccionismo es algo más interno. La persona no puede permitirse a sí misma fallar. El fallar le hace entrar en contacto con profundos sentimientos de infravaloración  y creencias nucleares de “soy un inútil”, “lo hago todo mal”, “no valgo para nada”… En ocasiones, el perfeccionismo está basado en una sensación de que haga lo que haga nunca será suficiente, lo que se intenta apaciguar sin éxito haciendo más y más. En algunos personas el perfeccionismo se relaciona con el control y con la exigencia, y puede ir dirigida hacia el exterior y no solo hacia el interior.

defensas freud
Todas las defensas descritas anteriormente son cruciales para la comprensión del paciente con trauma complejo y para un buen desarrollo de la conceptualización del caso. La activación de las defensas puede ser muy sutil y es imprescindible añadirlas como psicoeducación en el proceso terapéutico. Cuando identificamos que se está activando una defensa, lo esencial es entender la función que tiene.

Si desmontamos las defensas antes de tiempo, podemos dejar a la persona demasiado expuesta y sin recuerdos. Ante esto se puede dar un empeoramiento de los síntomas y que incluso se produzcan conductas autolesivas o diversos comportamientos de riesgo. Por ello, necesitamos entender las defensas como extraordinarias fuentes de información sobre la estructura psicológica del individuo.

Espero que os haya resultado interesante y os haya servido para reflexionar sobre nuestras defensas y aumentar nuestro autoconocimiento.

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

CREENCIAS IRRACIONALES (COGNICIONES NEGATIVAS)


Las creencias irracionales o cogniciones negativas son pensamientos rígidos, ilógicos y poco realistas que suelen estar en lo más profundo de la conciencia y forman parte de nuestros valores fundamentales y de nuestra identidad. Son mantenidos por el individuo a partir de una o más experiencias determinadas y provocan limitaciones conductuales y emocionales en su funcionamiento actual.

creencias irracionales

Creencias Irracionales Universales: Clasificación

Albert Ellis fue uno de los psicólogos pioneros en este campo y desarrolló once creencias irracionales universales a partir de las cuales nacen las demás:

  1. La persona adulta necesita ser amada y aprobada por todo el que la rodea
  2. Solo se es valioso cuando se es muy competente, autosuficiente y capaz de conseguir cualquier cosa
  3. Cada persona tiene lo que se merece
  4. Si las coas no van por el camino deseado, debemos sentirnos tristes y apenados
  5. La desgracia humana viene del exterior y las personas tienen poca o ninguna capacidad para controlarla o superarla
  6. Si algo terrible puede o va a suceder, debemos inquietarnos y no dejar de pensar en ello
  7. Es más fácil evitar responsabilidades y dificultades que enfrentarlas con disciplina
  8. Tenemos que depender de los demás, concretamente de alguien más fuerte
  9. Es inevitable que lo que nos ocurrió en el pasado, siga afectándonos en el presente
  10. Uno debe preocuparse por los problemas y perturbaciones de los demás
  11. Existe una solución perfecta para cada uno de los problemas humanos

Cogniciones negativas y EMDR

Esta cognición negativa es necesaria en el proceso EMDR para dar significado al recuerdo traumático. Al utilizar el protocolo básico EMDR, tras identificar la Imagen Objetivo que represente la peor parte del evento traumático, debemos identificar la Cognición Negativa. Así, pedimos al sujeto que aísle la creencia denigrante que tiene actualmente sobre sí mismo o sobre el mundo al mantenerse conectado con el recuerdo traumático:

Imagen: ¿Qué imagen representa la peor parte del incidente traumático?

Cognición negativa: ¿Qué palabras describen mejor una creencia negativa sobre usted mismo en esta imagen?

Esta Cognición Negativa es un pensamiento auto-referente, irracionalmente negativo. Se trata de una evaluación que el sujeto hace sobre sí basándose generalmente en la culpa (Fue mi culpa) o en la vergüenza (Soy repugnante). Otra característica es que continúa en el tiempo y se piensa en el ahora, por lo que, aunque se derive de recuerdos originales, mantiene su influencia en el presente. Debe tener igualmente una resonancia afectiva en el paciente y debe ser generalizable a otros posibles fotos problemáticos. Es decir, como la misma ha afectado al paciente y lo sigue haciendo en diversas formas, en distintos ámbitos, en diferentes épocas, debería ser formulada de modo amplio.

Como se comenta en esta entrada, la obtención de la Cognición Negativa es fundamental en la terapia EMDR, la cual se modificará con la ayuda del reprocesamiento de la información, provocando una reestructuración cognitiva a lo largo del proceso.

Invito al lector a une reflexión sobre esta cuestión: ¿qué tipo de pensamientos irracionales tengo a lo largo del día?, ¿cómo me afectan a mi estado de ánimo?, ¿cree usted que esa forma de pensar tiene un origen actual o más bien enraizado con experiencias pasadas?

Para más información sobre la terapia EMDR: Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

 

PSICOSIS Y EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS


Psicosis y trauma psicológico

Un gran número de estudios han destacado el papel de experiencias traumáticas tempranas como factor predisponente importante para una gran variedad de trastornos psicopatológicos como trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la personalidad, trastornos disociativos, trastornos por abuso de substancias y psicosis (MacMillan et al., 2001; Nelson et al., 2002; Pereda, Gallardo-Pujol y Jiménez Padilla, 2011; Read y Bentall, 2012). Respecto a la psicosis, las experiencias traumáticas han sido consideradas como uno de los factores predisponentes y/o precipitantes en el desarrollo de un psicosis en personas con vulnerabilidad.

psicosis

Estudios de la relación entre trauma y psicosis

Concretamente, como muestra de la asociación entre psicosis y experiencias traumáticas, Varese y colaboradores (2012) llevaron a cabo un exhaustivo meta-análisis en el que combinaron un total de 36 estudios (18 caso- control, 10 prospectivos y 8 con población general), incluyendo aproximadamente a unos 80.000 individuos. La psicosis se definía como la presencia de experiencias psicóticas atenuadas o como trastornos psicóticos. Por lo que se refiere a las experiencias traumáticas infantiles, contemplaron abusos sexuales, psicológicos o emocionales, negligencia, bullying y fallecimiento de los padres, ocurridos antes de los 18 años, encontrando una relación significativa entre la presencia de dichas experiencias y la psicosis (odds ratio =2.78).

En nuestro país, destaca el estudio llevado a cabo por Álvarez y colaboradores (2011), donde analizaron la prevalencia de experiencias traumáticas infantiles en 102 pacientes con trastorno mental grave (esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo), encontrando que casi la mitad de los pacientes (47.5%) había sufrido abusos en la infancia. Así, el 22% de los hombres y el 18% de las mujeres referían abusos físicos, y el 28% y 42% respectivamente informaban de abusos sexuales previos.

En el caso de la esquizofrenia, la presencia de síntomas positivos ha sido relacionada con historia previa de trauma (Hammersley et al., 2003; Hardy et al., 2005; Read et al., 2003; Shevlin et al., 2011). Un gran número de pacientes que han sufrido experiencias de abuso en la infancia presentan sintomatología positiva, como alucinaciones auditivas y visuales, ideación paranoide, inserción del pensamiento o ideas de referencia (Ross, Anderson y Clark, 1994). En muchos de estos estudios, el contenido de dichas alucinaciones se encontraba relacionado con el trauma sufrido previamente (Hardy et al., 2005; Heins, Gray y Tennant, 1990; Read et al., 2003; Read, Bentall y Fosse, 2009).

Por lo que se refiere al tipo de maltrato, si bien es cierto que la mayoría de los estudios se han centrado en el análisis de la relación entre abuso sexual y psicosis, al añadir otros tipos de maltrato como maltrato psicológico, negligencia o abandono y abusos físicos y al darles el mismo peso en el estudio, se apunta a una importante relación entre estas formas de maltrato y la psicosis. Así, varias investigaciones han encontrado que el maltrato psicológico es la experiencia traumática más frecuente referida por los pacientes con trastornos del espectro esquizofrénico (Álvarez et al., 2011; Margo y McLees, 1991; Muenzenmaier, Meyer, Struening y Ferber, 1993).

¿Cómo podemos intervenir?

Una de las intervenciones con mayor apoyo empírico para el tratamiento del trauma psicológico es La Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimiento Ocular (EMDR) de Francine Shapiro. Para más información sobre esta técnica: EMDR

 

Artículos relacionados con el tema:

Relación entre trastornos psicóticos y experiencias traumáticas tempranas

Trauma infantil y trastornos psicóticos

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

Integración del Ciclo Vital


La Integración del Ciclo Vital utiliza el “puente emocional” para encontrar el recuerdo conectado con el problema actual. El cliente con su imaginación regresa a la escena del pasado llevando ahora consigo todo lo necesario para resolver el recuerdo. Una vez que el recuerdo está resuelto el terapeuta guía al cliente a través del tiempo hasta el presente, utilizando la Línea del Tiempo de imágenes de la vida del mismo. Esta línea demuestra al sistema cuerpo-mente que el tiempo ha pasado y que ahora la vida es diferente.

El viaje a través de la Línea del Tiempo desde la escena del pasado hasta el presente se repite de 3 a 8 veces (o más) durante la sesión. Cada repetición muestra una “película” ligeramente diferente. La vista panorámica que se obtiene de la vida de la persona está relacionada una nueva capacidad de comprensión.

Como vemos, esta técnica está hermanada con el EMDR, uno de los tratamientos con mayor eficacia para el Trastorno de Estrés Postraumático. Para leer más sobre EMDR: EMDR

integración del ciclo vital

El Protocolo de Integración del Ciclo Vital

Paso 1: Encontrar el Estado del Ego o Recuerdo Fuente más conectado con el problema actual a través de un Puente Emocional

Hablamos con el paciente de su problema actual para ayudarle a traer las sensaciones corporales asociadas a él. No hay que analizar el problema ni etiquetar las emociones. Etiquetar las emociones es una actividad cognitiva que distanciará al cliente de las sensaciones corporales.

Cuando se centra en las sensaciones corporales debe prestar atención a lo que le va surgiendo y atender al recuerdo del pasado que le viene a la mente.

Paso 2: Discusión del Recuerdo Fuente

Pídele que te hable del Recuerdo Fuente que ha surgido. Averigua qué edad tenía en él, qué ocurrió. ¿Qué es lo que sintió entonces? ¿Cómo interpretó lo que ocurrió? ¿Quién estaba allí para apoyar el Yo Infantil del cliente y para explicarle lo que había pasado?

Para impedir el desbordamiento emocional, la persona deberá mantener sus ojos abiertos, y permanecer en su estado del Yo Adulto al hablar del Recuerdo Fuente.

Paso 3: Traer al Yo Adulto a la escena del recuerdo

En esta paso de la Integración del Ciclo Vital, el cliente se centra en el Recuerdo Fuente siendo consciente de lo que siente en su cuerpo cuando habla de lo que pasó, lo recuerda, lo visualiza.

Se trae su Yo Adulto en la escena. No es necesario visualizar al Yo Adulto en la imagen, puede simplemente sentir su presencia en la escena.  Se le instruye para que le diga a su Yo Infantil en la escena, de forma interna y silenciosa: “Hola, soy tu Yo Adulto y he venido a tiempo para ayudarte”

Paso 4: Llevar al Estado del Ego Infantil a un lugar tranquilo

Se lleva al Yo infantil a un lugar tranquilo donde puedan relajarse, jugar juntos y hablar. Pídele que te identifique cuando el yo adulto y el niño/a estén allí.

El lugar tranquilo puede ser un lugar en que la niño/a se pueda relajar, en el que la niño/a y el/la adulto puedan conversar de forma confortable. El lugar puede estar en el pasado o ser imaginario.

Paso 5: La Conversación Interna en la Integración del Ciclo Vital

Se proporciona información actualizada al Estado del Ego Infantil. Una vez que han alcanzado un lugar tranquilo, la terapeuta instruye al Yo Adulto para que le diga al Estado del Ego Infantil con palabras que un niño de esa edad pueda entender:

Dile a tu yo niño/a que _____ ocurrió hace mucho tiempo y ya pasó. Dile que _____ no fue su culpa y que tú sabes que no había nada que pudiera hacer para impedirlo. Dile que no hay nada de malo en él/ella. Que no es una mala persona”.

La terapeuta guía al cliente adulto para que le cuente al estado del ego infantil la historia que ocurrió de una forma que ayude al niño a comprender el suceso.

Paso 6: La integración neuronal se da a través de las repeticiones de la Línea del Tiempo de imágenes y recuerdos cronológicos

En este paso de la Integración del Ciclo Vital el terapeuta instruye al cliente para que le diga al Yo Infantil que el niño vive ahora con el adulto porque él es una parte importante del mismo y el niño ya no está solo nunca más.

El Yo Adulto del cliente le dice al niño que le va a mostrar con imágenes cómo ha crecido y se ha convertido en el Yo Adulto a través de la Línea del Tiempo previamente construida.

Con la Línea del Tiempo la meta para conseguir la integración, es lograr que la persona avance hacia una asociación de recuerdos más libre, según avanza a lo largo de su vida, año tras año. Para realizarla, terapeuta y paciente avanzan por la vida de éste desde recuerdos más tempranos hasta el presente. El cliente intenta pensar un recuerdo por cada año de vida y el terapeuta los anota. Deberían incluirse los hechos importantes como muertes de figuras de apego, amigos o hermanos, matrimonios, divorcios y nacimientos.

El terapeuta lee el recuerdo al cliente, comenzando con el recuerdo escrito en el año inmediatamente posterior al año en el que ocurrió el trauma.

Los recuerdos de tipo traumático siempre surgirán primero y son integrados antes durante el proceso de Integración del Ciclo Vital.

El procesamiento no está completado hasta que los recuerdos positivos asociados empiezan a ser integrados. Esto ocurrirá de forma espontánea si al cliente se le permite hacer suficientes repeticiones de los pasos 3 al 7.

Paso 7: Se trae al Yo Infantil al presente

Cuando el cliente alcanza la imagen del recuerdo de su edad actual, el terapeuta le instruye para llevar al Yo Infantil a su casa y mostrársela (la casa donde el cliente adulto viva actualmente).

Le da tiempo para decirle a su Yo Infantil en el presente cualquier cosa que le gustaría decirle. El terapeuta hace que el cliente le pregunte a su Yo Infantil si tiene alguna pregunta o preocupación. El cliente adulto responde las preguntas del niño. Regresa al paso 3 y repite los pasos del 3 al 7, otra vez.

Paso 8: Revisión del Recuerdo Fuente

El terapeuta le pide al cliente que otra vez vea la escena del pasado y que sea consciente de lo que siente en su cuerpo al ver la escena del recuerdo fuente. Si la integración está completada, las sensaciones en el cuerpo del cliente serán neutrales o de calma.

Si el cliente informa de que todavía siente malestar en su cuerpo al volver al recuerdo fuente, vuelve al paso 3 y repite los pasos del 3 al 7.

Paso 9: Revisión del Problema actual

Si el Recuerdo Fuente está limpio al revisarlo en el paso 8, el terapeuta hace que el cliente revise el problema actual.

 

Para más información sobre esta técnica: ICV

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

AUTOCUIDADO SANO: ELEMENTOS, DESARROLLO E INTERVENCIÓN


Autocuidado: ¿qué elementos incluye?

El autocuiado sano tiene tres elementos diferentes:

  1. Una actitud o estado mental de valorar y querer al self lo que implica mejor autocuidado
  2. No pelear con uno mismo
  3. Desarrollar acciones específicas que aporten beneficios, crecimiento o valor al individuo

autocuidado

¿Cómo se desarrolla el autocuidado?

Los niños necesitan validación adulta de todas sus experiencias, para poder aceptarlas compasivamente, aprender de ellas e integrar toda la experiencia de cara a expandir su sentido del self. Esta capacidad para aceptar compasivamente todos los elementos de la propia experiencia se relaciona con otros aspectos de la salud mental, como es la autocompasión, fuertemente relacionada con el funcionamiento saludable en las relaciones interpersonales y también con un mejor autocuidado.

La idea central es que el niño internaliza las experiencias tempranas con sus cuidadores: se ven a sí mismos del mismo modo en que son vistos por los adultos que valoran. El modo en que han sido tratados configura su forma de entender qué es el autocuidado.

El apego seguro es tanto realista como optimista. El progenitor suficientemente bueno puede ver los errores que el niño comete, corrigiéndolos en un estilo positivo, sin minimización o negación lo que dirige al niño a un autocuidado sano.

autocuidado

¿Por qué no desarrollamos un autocuidado sano?

Si la experiencia interna del niño, sobre todo sus emociones, no son reconocidas por un cuidador, o si son incluso castigadas, el niño aprenderá a imitar e internalizar las actitudes negativas del adulto.

Cuando el progenitor castiga o ignora los sentimientos, pensamientos o conductas del niño, de un modo egoísta y no cariñoso, el niño internaliza la respuesta del adulto cuidador, incluso a expensas de sus propias necesidades, a fin de mantener la conexión especial con el cuidador.

Un concepto negativo internalizado del self puede entrar en conflicto, dentro del niño, con la necesidad de valorar el self, generándose sentimientos crónicos de inseguridad, especialmente en presencia de otra gente.

Esto puede verse desde la perspectiva del apego inseguro, llevando a la formación de un sentido inadecuado de autoconfianza, autonomía y eficacia o desde la perspectiva de la disociación estructural como la desactivación y desorganización de los sistemas de acción para el autocuidado.

La negligencia y trauma tempranos alteran el modo en el que las personas cuidan de sí mismas. Muchos aprendieron que necesitar era “malo”, que era egoísta y no estaba permitido.

¿Cómo podemos intervenir en casos de un deficiente autocuidado?

Antes de que los pacientes puedan resolver de modo efectivo los recuerdos debidos a actos traumáticos que han llevado a un autocuidado disfuncional, tienen primero que tener o desarrollar ciertas capacidades respecto a sí mismos, incluyendo:

  1. Mirarse a uno mismo con “los mejores ojos posibles”: con toda la empatía, el cariño y la fidelidad que la frase implica. El individuo debe tratarse a sí mismo de la misma manera que trataría a la persona que más quiere. Se relaciona con la “aceptación radical” de uno mismo.
  2. Mirarse a uno mismo con “ojos realistas”: capacidad para ser realista (sobre pasado, presente y futuro); empático y respetuoso hacia los demás y ser capaz de reconocer los fallos y errores propios.
  3. Reconocer y validar las propias necesidades: significa ser consciente de nuestras necesidades, basándonos en las sensaciones más elementales. Un niño que crece siendo ignorado o avergonzado en las necesidades emocionales y físicas básicas, carece de una discriminación clara entre distintas sensaciones y necesidades, y como adulto, puede sentir sólo un malestar indefinido, que no puede identificar como una necesidad específica.
  4. Protegernos de modo adecuado, es decir, establecer y entender la necesidad de límites: la psicoeducación y el desarrollo de modelos saludables para los límites interpersonales ha de introducirse y reforzarse a lo largo del tiempo. Pueden llevar a la aceptación de la creencia soy capaz de decir no cuando siento que es no, con total respeto por mí mismo y por la otra persona.
  5. Alcanzar un equilibrio entre nuestras necesidades y las de los demás: los pacientes que no detectan o no dan importancia a sus necesidades, pueden focalizarse en las de los demás. Una tendencia impulsiva de búsqueda de una necesidad, pone a esas necesidades a cargo de nuestras decisiones.

Una de las intervenciones con más apoyo empírico en el tratamiento del trauma psicológico es el EMDR. Para más información: EMDR

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

La teoría del apego (John Bowlby)


La teoría del apego (John Bowlby, 1958)

Definición de apego

La teoría del apego lo define como el lazo afectivo que une al niño y una figura específica que se expresa en la tendencia estable a mantener la proximidad y cuya vertiente subjetiva es la sensación de seguridad. Incluye el patrón habitual de expectativas, necesidades, emociones y comportamientos en interacciones interpersonales.

En función de las respuestas de los cuidadores a las conductas de apego, los niños van construyendo esquemas de las relaciones constituidos por las expectativas acerca de la disponibilidad de la figura principal de apego y por la representación de uno mismo como merecedor o no de cuidados.

Estos esquemas de apego pueden resultar desadaptativos cuando dificultan la búsqueda y el aprovechamiento de las relaciones interpersonales.

La calidad del vínculo, la respuesta sensible consistente de las figuras de apego a las necesidades del niño, será un factor determinante para el desarrollo de la personalidad y para la generación de los patrones de relación interpersonal a lo largo de la vida.

Tipos de apego en la infancia

La teoría del apego describe cuatro tipos:

Apego seguro: se caracterizan por el predominio de una valoración positiva de sí mismo y por la capacidad de percibir a los otros como personas en quien confiar, accesibles y sensibles a las propias necesidades. Tienen relaciones abiertas, productivas y flexibles, favoreciendo un funcionamiento psicosocial saludable.

Entre los tres y cinco años, por lo general, los niños con apego seguro son más curiosos, competentes, empáticos, resilientes y seguros, se llevan mejor con otros niños y forman amistades más estrechas que niños con apego inseguro.

En la niñez media y adolescencia, los niños con apego seguro suelen formar amistades más estrechas y más estables y mostrar un buen ajuste. Además, presentan niveles más bajos de psicopatología.

El apego seguro en la infancia se relaciona con mayor calidad de relaciones románticas en la edad adulta.

Apego inseguro evitativo: se caracterizan por la infravaloración de las relaciones de apego, poca confianza en los miembros de la familia y patrones de relación que incluyen idealización, rechazo o indiferencia hacia las figuras de apego.

Suelen ser personas autosuficientes e independientes que tienden a controlar sus emociones y a evitar la intimidad. Presentan una visión positiva de sí mismos. Además, muestran niveles más altos de psicopatología.

Apego inseguro ambivalente: se caracterizan por valorar sus relaciones de apego, aunque expresan temor a ser abandonados y tienen escasa autonomía. Las relaciones incluyen algún tipo de rechazo o interferencia de sus padres. Presentan mayor riesgo de psicopatología.

Apego inseguro desorganizado: se caracterizan por ser incapaces de mantener una estrategia de apego coherente. Parecen carecer de herramientas para lidiar con el estrés. De igual modo, muestran mayor riesgo de psicopatología.

Consecuencias del apego a largo plazo

Tal como propone la teoría del apego, la seguridad del mismo parece influir en la competencia emocional, social y cognoscitiva presente y futura. Cuanto más seguro sea el apego de un niño con un adulto, más probable será que desarrolle buenas relaciones con los otros.

Es importante tener presente el carácter preventivo de las intervenciones que puedan modificar estilos de apego inseguros, ya que se transmite de forma intergeneracional: la imagen de uno mismo y de los demás que tienen los progenitores influye en la percepción de sus hijos, en la manera de tratarlos y en la calidad de sus respuestas a las demandas de atención y cuidado.

Por tanto, si los progenitores establecen un apego inseguro con sus hijos puede surgir la probabilidad de maltrato o forma abusiva de comportamiento hacia los infantes, aumentando el riesgo de experiencias traumáticas.

En relación a las experiencias traumáticas, uno de los tratamientos actuales con mayor evidencia empírica es el EMDR (leer más sobre EMDR: http://www.akapsico.com/emdr/ )

la teoria del apego

¿Te ha interesado el tema? Más información aquí: El apego

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

EMDR en Niños. Alta efectividad demostrada


La Técnica EMDR en niños ha sido ampliamente utilizada para tratar el Estrés Postraumático y su alta eficacia está fuera de toda duda.

Los niños que sufren abusos, maltratos o negligencias severas, así como aquellos que pasan por situaciones como accidentes o catástrofes naturales tienen un alto riesgo de desarrollar un Estrés Postraumático.

Pero estos dos tipos de vivencias traumáticas no sólo contribuyen al desarrollo de Estrés Postraumático, sino también a otros desequilibrios emocionales como Depresión, Ansiedad Generalizada o Ansiedad por Separación.

EMDR es una de las técnicas más efectivas y con una base científica más sólida en el tratamiento de los Trastornos Postraumáticos en adultos (leer más sobre EMDR: http://www.akapsico.com/emdr/)

Cuando se revisan y analizan múltiples estudios que comparan el efecto de distintos tratamientos psicológicos sobre el Trauma Infantil en niños (porque el EMDR permite, por otro lado, tratar el trauma infantil en adultos, muchos años después de que haya sucedido, cuando estos sufren aun sus efectos…) se encuentra que el EMDR en niños resulta eficaz y más rápido, es decir, hay un mayor porcentaje de niños que superan su Estrés Postraumático y además se necesitan menos sesiones que con otras técnicas.EMDR en NIños

EL EMDR en niños con Estrés Postraumático permite reducir efectiva y rápidamente su nivel de Ansiedad, así como les ayuda afrontar situaciones que de alguna manera pudieran recordarles la situación traumática con más equilibrio y menos sufrimiento.

Tengamos en cuenta que los niños que han sufrido maltratos o abusos y son sacados del ambiente en que se producían dichos abusos, pueden seguir re-experimentando el mismo malestar y viviendo con el mismo miedo que sentían entonces porque, digámoslo así, el estrés tiene una inercia que le hace permanecer después de acabado el suceso que lo produjo inicialmente (el sentido adaptativo de esto es simplemente precaución: si ya me han hecho daño voy a estar alerta por si consigo evitar que me lo hagan de nuevo).

De esta manera, El EMDR permite pasar página y vivir el presente por lo que es y no por lo que se parece a las situaciones abusivas o de peligro del pasado.

¿Quieres leer  el estudio que demuestra que el EMDR en niños con Estrés Postraumático es más efectivo y rápido que otras técnicas?http://www.akapsico.com/wp-content/uploads/2016/04/EMDR-en-Niños.-Revisión.pdf