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01 Jul

Pánico, Angustia y Ansiedad. Un sistema de retroalimentación.

Nuestro organismo es una maquinaria en constante actividad.

 

Cuando la activación de nuestro organismo es baja, nos encontramos en un estado de reposo y relajación.

 

Cuando la activación de nuestro organismo es alta, entonces nos encontramos en un estado de estrés.

 

De manera que el Estrés es un estado de elevada activación del organismo.

 

Ante la propia percepción de esta elevada activación del organismo, el sistema nervioso comienza a buscar la causa:

 

§        Si encuentra la causa de la elevada activación (Estrés) en el entorno presente, como puede ser una situación de peligro (p. ej.: un incendio que debemos apagar) o una actividad física intensa (p. ej.: en los últimos metros de una carrera de atletismo un competidor trata de alcanzarnos) se da por satisfecho y no busca más causas.

 

§        Si no encuentra la causa de la elevada activación (Estrés) en el entorno presente (no está en una carrera y no hay incendio que apagar) puede entender que la situación de peligro o que requiera un elevado esfuerzo está por venir, y se prepara para enfrentarla (Ansiedad).

 

§        Si no encuentra la causa de la elevada activación (Estrés) en el entorno exterior presente, puede pensar que está por venir y se prepara para enfrentarla (ansiedad) o también puede pensar que la causa está en el interior del propio cuerpo, que el peligro o la emergencia viene de adentro (Pánico).

 

 

Tanto si la interpretación que hace el sistema nervioso sobre la causa de la elevada activación del organismo (Estrés) ante la inexistencia de un peligro, amenaza o situación de esfuerzo presentes en el exterior, sea que la situación amenazante o que requerirá todas nuestras energías se presentará pronto desde el exterior (Ansiedad) o sea un problema del interior del propio cuerpo (Pánico) el estado de alarma y de activación fisiológica se acentúa (Angustia) lo que favorece que el estado de vigilancia al futuro amenazante (ansiedad) o a una posible emergencia proveniente del interior del cuerpo (pánico) permanezca por más tiempo, formando el circuito de retroalimentación característico que tiende a desencadenar distintos Trastornos de Ansiedad.

 

Pablo Pérez García, Psicólogo O-2138

Experto en Psicopatología y Salud.

 

 

06 Jun

Agorafobia: Tratamiento a Domicilio.

El Trastorno de Agorafobia, que en la inmensa mayoría de los casos aparece ligado a un Trastorno de Pánico (con repetidos Ataques de Pánico o Crisis de Angustia) es un cuadro psicopatológico muy aparatoso e incapacitante.

 

El paciente sufre un gran malestar cuando trata de alejarse de las personas, entornos o situaciones más cercanas, más seguras y conocidas (el hogar, la pareja, el barrio, etc.). Ese gran malestar físico y cognitivo alcanza su máxima intensidad en el Ataque de Pánico o Crisis de Angustia.

 

El desarrollo de este trastorno de ansiedad lleva a que los pacientes tiendan a reducir sus actividades diarias hasta el punto de no querer salir de casa, no poder quedarse solos, no poder ir a trabajar ni desplazarse fuera de su entorno más próximo.

 

A pesar del malestar tan intenso que sufren las personas con Trastorno de Agorafobia (muy a menudo Trastorno de Angustia con Agorafobia y, muchas veces, acompañado por algún otro trastorno de ansiedad) este cuadro psicopatológico responde muy bien a una psicoterapia combinada de Técnicas de Reprocesamiento e Integración Cerebral y Terapias Energéticas, consiguiendo en pocas sesiones un alivio importante de los síntomas, permitiendo que la persona vaya reincorporándose a sus actividades habituales al cabo de unas semanas.

 

Debido a la elevada intensidad que algunos pacientes muestran en sus síntomas agorafóbicos antes de implementar el tratamiento, entre ellos la angustia y el miedo al alejarse de la seguridad del hogar, que tienden a convertirse en Ataque de Pánico/Crisis de Angustia si se le fuerza a ello, y a la sin embargo rápida remisión que estos presentan una vez se desarrolla el tratamiento con Reprocesamiento y Terapias Energéticas, resulta evidente la conveniencia de realizar, en estos casos, las primeras sesiones terapeuticas en el hogar o entorno seguro del paciente, allí donde la persona se siente a salvo y a gusto, ya que tratar de que abandone ese entorno facilita un nuevo Ataque de Pánico/Crisis de Angustia, que se suma a los anteriores y agrava el trastorno.

 

Con este tipo de tratamiento el paciente en pocas sesiones se siente él mismo capaz y se muestra deseoso de salir de casa, de su territorio geográfico y emocional y de esos entornos protegidos en los que se recluía mientras sufría el trastorno.

 

Por ello es más eficaz y satisfactorio, tanto para el estado actual patológico del paciente, como de cara a una más rápida y efectiva recuperación, permitir a la persona recibir las primeras sesiones terapeuticas en su hogar o donde se sienta más protegido, y esperar a que, pasadas unas pocas sesiones, unas pocas semanas, el paciente se sienta más seguro, más capaz y animado para salir y desplazarse hasta la consulta, donde se realizarán otras pocas sesiones que llevarán al paciente a incrementar su nivel de salud y a superar miedos, angustias y, al fin, dejar atrás todo lo relacionado con el trastorno agorafóbico.

 

 

Pablo Pérez García, Psicólogo Experto en Psicopatología y Salud

Correo electrónico: pablo@akapsico.com

Móvil: 629835699

Consulta: 985319302

 

05 Jun

Pánico: Fisiopatología de la Angustia I

Uno de los mayores males que asedian al paciente de pánico es la interpretación catastrofista de sus propias sensaciones corporales.

 

Es fundamental en el tratamiento de este tipo de pacientes una psicoeducación que incluya una detallada explicación sobre el origen y formación de los distintos síntomas, de manera que el paciente tenga la posibilidad de cambiar su interpretación catastrofista por otra más ajustada al proceso fisiológico subyacente.

 

A continuación se describirán algunos de los síntomas que caracterizan la respuesta de angustia, componente fisiológico del Ataque de Pánico (hoy llamado Crisis de Angustia por la preponderancia que se le otorga a esta sintomatología física) muy susceptible de interpretación catastrofista (negativa y exagerada):

 

  • Opresión o malestar torácico: este síntoma tan característico es habitualmente interpretado por el paciente de pánico (esta condición está presente en prácticamente todos los Trastornos de Ansiedad, especialmente en la Agorafobia, y en otros cuadros psicopatológicos) como la posibilidad o el peligro de estar sufriendo o sufrir próximamente un ataque al corazón o un infarto. Sin embargo, este malestar, opresión o dolor en el pecho, lejos de ser síntoma de infarto, es consecuencia de la hiperventilación, una práctica respiratoria característica en los pacientes con este trastorno que implica un ejercicio intenso de los músculos intercostales (en vez del diafragma) y que produce gran cansancio y dolor en esta zona del pecho cercana al corazón.

 

  • Nauseas y molestias abdominales: el estado de hiperalerta en el que vive el paciente con Trastorno de Pánico o Trastorno de Angustia (también, por supuesto, Trastorno de Pánico con Agorafobia) facilita que se produzcan nuevos Ataques de Pánico o Crisis de Angustia, con el consiguiente desequilibrio del Sistema Nervioso Autónomo, que reorganiza los niveles de aporte sanguíneo, incrementando el caudal hacia los grandes músculos, sobre todo las extremidades, para lo cual reduce el aporte en otras zonas menos necesarias en una situación de alerta. Una de estas zonas es el Sistema Digestivo. La consecuencia directa de esto es que se interrumpe la digestión y la comida cae pesadamente al estómago, produciendo nauseas, sensación de “nudo” o “mariposas”.

 

  • La sequedad de boca, estrechamente vinculada al miedo, está directamente relacionada con esta respuesta del Sistema Nervioso Autónomo que reduce el aporte sanguíneo al sistema digestivo e interrumpe la digestión, ya que la digestión comienza en la boca, con la saliva, y al interrumpir aquella también cesa la producción de saliva, produciendo esa sequedad de boca tan característica. 

Pablo Pérez García, Psicólogo Experto en Psicopatología y Salud

28 May

Trastorno de Ansiedad Generalizada

Según Criterio Oficial Diagnóstico DSM-IV:

 

La característica esencial del Trastorno de Ansiedad Generalizada es la ansiedad y la preocupación excesivas (expectación aprensiva) que se observan durante un período superior a 6 meses y que se centran en una amplia gama de acontecimientos y situaciones (Criterio A). El individuo tiene dificultades para controlar este estado de constante preocupación (Criterio B). La ansiedad y la preocupación se acompañan de al menos otros tres síntomas de los siguientes: inquietud, fatiga precoz, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular y trastornos del sueño (en los niños basta con la presencia de uno de estos síntomas adicionales) (Criterio C).

 

Las situaciones que originan ansiedad y preocupación no se limitan a las que son propias de otros trastornos del Eje I, como el temor a sufrir una Crisis de Angustia (Trastorno de Angustia), el miedo a quedar mal en público (Fobia social), a contraer una enfermedad (Trastorno obsesivo-compulsivo), a estar alejado de casa o de las personas queridas (Trastorno por ansiedad de separación), a engordar (Anorexia nerviosa), a tener múltiples síntomas físicos (Trastorno de somatización) o a padecer una grave enfermedad (Hipocondría) y la ansiedad y la preocupación no aparecen únicamente en el transcurso de un Trastorno por estrés postraumático (Criterio D).

 

Aunque los individuos con Trastorno de ansiedad generalizada no siempre reconocen que sus preocupaciones resultan excesivas, manifiestan una evidente dificultad para controlarlas y les provocan malestar subjetivo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de actividad (Criterio E).

 

Esta alteración no se debe a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas, fármacos o tóxicos) o a una enfermedad médica general y no aparece exclusivamente en el transcurso de un trastorno del estado de ánimo, un trastorno psicótico o un trastorno generalizado del desarrollo (Criterio F).

 

La intensidad, duración o frecuencia de aparición de la ansiedad y de las preocupaciones son claramente desproporcionadas con las posibles consecuencias que puedan derivarse de la situación o el acontecimiento temidos.

 

A estos individuos les resulta difícil olvidar estas preocupaciones para poder dedicar la atención necesaria a las tareas que están realizando, y todavía les cuesta más eliminar aquéllas completamente.

 

Los adultos con Trastorno de ansiedad generalizada acostumbran a preocuparse por las circunstancias normales de la vida diaria, como son las posibles responsabilidades laborales, temas económicos, la salud de su familia, los pequeños fracasos de sus hijos y los problemas de carácter menor (p. ej., las faenas domésticas, la reparación del automóvil o el llegar tarde a las reuniones).

 

Los niños con Trastorno de ansiedad generalizada tienden a preocuparse por su rendimiento o la calidad de sus actuaciones.

 

Durante el curso del Trastorno de ansiedad generalizada el centro de las preocupaciones puede trasladarse de un objeto o una situación a otros.

 

 

 

Pablo Pérez García, Psicólogo

Pablo Pérez García

Experto en Psicopatología Y Salud

e-mail: pablo@akapsico.com

Consulta: 985 319 302

Móvil: 629 835 699

 

 

 

 

 

 

24 May

Crisis de Angustia o Ataque de Pánico

…SON LAS EXPERIENCIAS DE NUESTRO PASADO Y LA MANERA EN QUE LAS VIVIMOS LAS RESPONSABLES FUNDAMENTALES DEL MIEDO Y LA ANSIEDAD.

 

Las TÉCNICAS DE REPROCESAMIENTO E INTEGRACIÓN CEREBRAL, estimulando la activación de procesos fisiológicos encefálicos que PERMITEN UNA MEJOR ASIMILACIÓN E INTEGRACIÓN DE LA EXPERIENCIA, compensan aquellas creencias limitantes y REDUCEN O HACEN DESAPARECER LOS MIEDOS Y LA ANSIEDAD, y permiten desarrollar creencias y experimentar sensaciones más saludables y satisfactorias…

 

 

 

 

 

 

 

“La característica principal de una crisis de angustia es la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso, que se acompaña de al menos 4 de un total de 13 síntomas somáticos o cognoscitivos. La crisis se inicia de forma brusca y alcanza su máxima expresión con rapidez (habitualmente en 10 min o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. Los 13 síntomas somáticos o cognoscitivos vienen constituidos por palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de falta de aliento o ahogo, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácicos, náuseas o molestias abdominales, inestabilidad o mareo (aturdimiento), desrealización despersonalización, miedo a perder el control o «volverse loco», miedo a morir, parestesias y escalofríos o sofocaciones”

 

Esta es la descripción oficial de Crisis de Angustia, o lo que es lo mismo, Ataque de Pánico.

 

“…la aparición aislada y temporal de miedo o malestar de carácter intenso…”  constituiría el pánico, el miedo intenso; mientras que los síntomas somáticos…”  hacen referencia a la sensación de angustia en sí misma: “…palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas, sensación de falta de aliento o ahogo, sensación de atragantarse, opresión o malestar torácicos, náuseas o molestias abdominales…”.

 

Sin embargo los síntomas físicos como temblores, sudoración, palpitaciones, etc. son sensaciones corporales normales en situaciones de alarma. Del mismo modo, el miedo desencadenado por la creencia de que uno va a morir o perder el control también puede constituir una respuesta normal del organismo en una situación de peligro intenso e inminente. Dijo Freud: “quien ante determinadas circunstancias no pierde la cabeza, es que no tiene cabeza que perder”.

 

El concepto de “emoción” hace referencia al fenómeno psicofisiológico que representa un modo de adaptación ante una demanda ambiental. La ansiedad es la emoción que suele aparecer ante la percepción de peligro/amenaza. Las características psicológicas de la ansiedad son esas ansias, esa preocupación que le hace a uno estar en el futuro adelantando acontecimientos. Las características físicas de la ansiedad son la respuesta de estrés, que incluye un aumento de la frecuencia cardiaca, la presión  arterial, la respiración, el metabolismo, el azúcar en sangre, etc. a través de cambios en la activación de los sistemas nervioso y endocrino. Las emociones van acompañadas de sensaciones corporales. La emoción de ansiedad tiende a acompañar a la sensación corporal de angustia (ahogo, malestar torácico o abdominal, palpitaciones, etc.).

 

El miedo, por gran parte de los psicólogos académicos considerado como una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, lleva implícito, por un lado, la respuesta de estrés, componente físico de la respuesta de ansiedad, de manera que en este punto las emociones de miedo y ansiedad se solapan; y por otro, necesita de una creencia previa, es decir, de la percepción de peligro, de una lectura sesgada de la realidad que hace percibirla como amenazante.

 

Y las creencias se basan en las experiencias de aprendizaje, tanto personales como sociales y culturales. Así que son las experiencias de nuestro pasado, las que vivimos directamente o a través de otros, y cómo las interpretamos, las que van conformando nuestras creencias, que serán determinantes a la hora de sentir miedo o no sentirlo en una situación determinada.

 

Ya sea el miedo una emoción que necesita de una creencia previa sobre lo amenazante de la situación, ya sea la creencia de amenaza en sí, ya compartan miedo y ansiedad la misma respuesta física de estrés, sean emociones solapadas en determinado momento o incluso la misma emoción, o el miedo la creencia que dispara la emoción de ansiedad, sean cuales sean las diferencias y similitudes entre los dos conceptos anteriores, lo que es innegable es que toda emoción necesita de una lectura determinada de la realidad, marcada por una creencia, y toda creencia deriva de las experiencias de aprendizaje personales, sociales y culturales, es decir, son las experiencias de nuestro pasado, cómo las hemos vivido y qué consecuencias o aprendizajes hemos extraído de ellas, lo que va conformando nuestras creencias y, ya que estas son las responsables de que percibamos una situación como amenazante o no, y de que se desencadenen las respuestas de miedo, ansiedad o estrés, podemos concluir que SON LAS EXPERIENCIAS DE NUESTRO PASADO Y LA MANERA EN QUE LAS VIVIMOS LAS RESPONSABLES FUNDAMENTALES DEL MIEDO Y LA ANSIEDAD.

 

Las TÉCNICAS DE REPROCESAMIENTO E INTEGRACIÓN CEREBRAL, estimulando la activación de procesos fisiológicos encefálicos que PERMITEN UNA MEJOR ASIMILACIÓN E INTEGRACIÓN DE LA EXPERIENCIA, compensan aquellas creencias limitantes y REDUCEN O HACEN DESAPARECER LOS MIEDOS Y LA ANSIEDAD, y permiten desarrollar creencias y experimentar sensaciones más saludables y satisfactorias.

 

Pablo Pérez García, Psicólogo

Pablo Pérez García

Experto en Psicopatología Y Salud

e-mail: pablo@akapsico.com

Consulta: 985 319 302

Móvil: 629 835 699

24 May

Relación entre Fobias y Traumas

En la mayoría de las fobias se puede constatar una relación directa con un trauma padecido por la persona con anterioridad al desarrollo del trastorno. Este trauma puede ser recordado por el paciente previamente al tratamiento, o ser recordado por este en el transcurso del tratamiento de Reprocesamiento.

 

Como antecedente histórico es interesante citar a Pavlov (1849-1936) y sus experiencias con reflejos condicionados en perros, a partir de los cuales el norteamericano John B. Watson (1878-1958) creador del movimiento conductista, indujo una fobia hacia un conejo blanco en un niño de un año de edad (“el pequeño Albert”) al asociar la presencia de ese animal con un ruido intenso. Luego el niño generalizo su temor hacia los objetos peludos y blancos. Este modelo fue llamado “condicionamiento clásico”.

 

Se puede afirmar que de esta manera generó una fobia a partir de un trauma, pues para un niño de un año un ruido intenso es amenazante y hasta puede ser traumático.

 

Sin embargo, se dan casos en que la persona presenta una fobia pero no parece existir un trauma relacionado, el paciente no tiene ningún recuerdo traumático que genere dicho malestar.

 

Esto puede deberse a que la situación traumática fue de tal intensidad o fue vivida con tanta angustia, que la mente de la persona decidió crear una amnesia para protegerla de un recuerdo tan doloroso. Esta estrategia pudo ser útil en aquel momento pero, en la actualidad, está contribuyendo a la permanencia del trastorno. El recuerdo de aquel momento permanece en la persona de manera inconsciente. Este tipo de recuerdos reprimidos tienden a aparecer en el transcurso del Reprocesamiento.

 

Otra razón por la que una fobia puede parecer no estar ligada a ningún trauma es que este corresponda a una etapa muy temprana del desarrollo, a los primeros años de vida (trauma temprano), entorno al nacimiento (trauma perinatal) e incluso anterior (traumas intrauterinos y prenatales).

 

En todo caso (y a pesar de que en una pequeña minoría de pacientes no se logra llegar a conocer el trauma primero), el trabajo de Reprocesamiento logra disminuir la respuesta fóbica de manera manifiesta hasta unos niveles aceptables, es decir, a un miedo razonable, en los casos en que mantener un ligero miedo hacia un objeto (cuchillos, arañas) puede ser útil para evitar daños corporales y, en otros en que la respuesta fóbica es totalmente innecesaria, los síntomas desaparecen por completo.

 

 

 

 

Pablo Pérez García, Psicólogo

Pablo Pérez García

Experto en Psicopatología Y Salud

e-mail: pablo@akapsico.com

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23 May

Formación de las Fobias: el Desplazamiento.

Aunque es contrastable la estrecha relación entre traumas y fobias, esta no siempre es manifiesta o directa.

 

Si bien es muy infrecuente encontrar una fobia hacia un objeto totalmente inocuo, es decir, solemos encontrar fobias a arañas más que a mariposas y a cuchillos más que a cucharas, no necesariamente ha de ser el objeto fobígeno (el desencadenante habitual de las respuestas fóbicas) el causante de la situación traumática originaria a partir de la que se desarrolló dicha fobia (no es necesario ni frecuente que la persona haya sufrido heridas graves por cuchillo para desarrollar una fobia a los objetos punzocortantesbelonefobia, ni tampoco es necesario que haya quedado encerrado durante días en un cuarto oscuro para desarrollar una claustrofobia).

 

En muchos casos, la elección inconsciente del objeto fóbico viene condicionada por la edad del sujeto en el momento en que vivió la situación traumática.

 

Hay miedos que son normales a unas edades, como el miedo a la oscuridad o a que un monstruo salga de debajo de la cama, pero cuando permanecen una vez pasada esa etapa de la vida suponen un trastorno (una persona de 30 años con miedo a que un monstruo salga de debajo de su cama).

 

Una persona puede vivir una situación como traumática sin necesidad de sobrevivir a una catástrofe natural o sufrir la pérdida de un ser muy querido.

 

Si bien hay situaciones más potencialmente traumáticas que otras, es determinante la vivencia y la comprensión de la persona en relación a la situación acontecida para la pervivencia del trauma.

 

La edad con que se vive la situación traumática condiciona el aspecto de la fobia. Algunas características del contexto temporal y evolutivo, como pueden ser los miedos típicos de la edad, tenderán a quedar asociados, a través del trauma, a la activación emocional intensamente negativa, pudiendo instalárse en el futuro como desencadenantes de la respuesta fóbica.

 

Es también común que el objeto fóbico tenga características del contexto espacial en que se vivió la situación traumática (uno pudo vivir una situación traumática en la oscuridad o en ausencia de un ser querido y desarrollar un miedo patológico a la soledad o a la oscuridad, cuando el causante del trauma solamente estaba relacionado espacialmente con el objeto posteriormente fobígeno).

 

Así el fenómeno del desplazamiento es capaz de trasladar el miedo/repulsión/evitación de un objeto a otro a través de una asociación temporal o espacial, es decir, contextual. La persona fóbica experimenta la reacción de miedo/evitacion ante un objeto/situación relacionado contextualmente con el objeto/situacion causante del trauma, y no necesariamente hacia el causante directo, quedando así la relación en cierta medida enmascarada. Este fenómeno conocido como desplazamiento permite al sujeto, en una situación en la que se ve sobrepasado en sus recursos de afrontamiento para asimilar la experiencia, alejar su miedo/repulsión desde un objeto que le produce mayor conflicto hacia otro sobre el que percibe mayor capacidad y menor malestar. Esta estrategia de la psique que en un momento determinado puede resultar adaptativa y hasta necesaria, con el tiempo se convierte en el sostén principal del trastorno fóbico.

 

A través del tratamiento con Reprocesamiento estas relaciones encubiertas se explicitan en la gran mayoría de los casos, permitiendo identificar el verdadero causante del miedo y acelerando  la recuperación. En una pequeña minoría de casos no logra identificarse la situación original traumática, lo cual no impide que reprocesando las principales experiencias de reacción fóbica, el sujeto supere en gran medida, y en muchas ocasiones por completo, su miedo y el trastorno fóbico asociado.

 

 

Pablo Pérez García, Psicólogo.

22 May

Tratamiento de Fobias: Reprocesamiento vs. Reestructuración cognitiva.

La psicoterapia de Reprocesamiento con Técnicas de Integración Cerebral (TIC), produce una mejoría notable en el tratamiento y pronóstico de las personas aquejadas de trastornos fóbicos respecto de un abordaje desde una perspectiva cognitivo-conductual.

 

Desde la orientación cognitivo-conductual el tratamiento para fobias consta básicamente de Reestructuración cognitiva, entrenamiento en relajación y exposición.

 

La Reestructuración cognitiva tiende a ser el primer paso en el tratamiento de la fobia desde una orientación cognitivo-conductual. Se trata de, a través del diálogo, hacer ver al paciente lo irracional, inconveniente e insatisfactorio que resultan sus reacciones fóbicas.

 

Sin embargo hoy sabemos que la conducta fóbica no está necesariamente mediada por la corteza cerebral, sobre la que incide la reestructuración cognitiva, de manera que este paso puede ser sumamente ineficaz. Recientes investigaciones en neurofisiología nos informan de que las estructuras amigdalinas, máximas responsables subcorticales de desencadenar reacciones emocionales negativas, principalmente el miedo, inciden sobre el hipotálamo, máximo responsable de desencadenar la respuesta neuroendocrina, a través de la cual llegamos a experimentar las sensaciones corporales características (aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la presión sanguinea en las extremidades para huir, parálisis en algunos casos, etc.) por dos vías distintas: una, a través de la corteza, por la cual el razonamiento, y por tanto la reestructuración cognitiva, sí mediaría en la respuesta de miedo-huida; y otra directa, que no pasa por la corteza cerebral y sobre la que, por lo tanto, no tiene ninguna capacidad de acción la corteza cerebral ni tampoco la reestructuración cognitiva del enfoque cognitivo-conductual. Esta vía directa que conecta las estructuras amigdalinas con el hipotálamo se activa en situaciones de emergencia, en las que el organismo entiende que no hay tiempo suficiente para pensar detenidamente sobre qué respuesta sería más conveniente y cuál menos, es decir, es la vía preferente de conexión estructuras amigdalinas-hipotálamo de las respuestas fóbicas, en las que la reacción al estímulo fóbico es inmediato y la necesidad de evitarlo imperante.

 

Esta es una razón de peso para entender porqué la reestructuración cognitiva y el enfoque cognitivo-conductual en el tratamiento de las fobias ofrecen resultados muy inferiores a los que ofrece el Reprocesamiento con Técnicas de Integración Cerebral (TIC)

 

 

Por otro lado, en la mayoría de los casos, la persona ya reconoce la irracionalidad de su conducta fóbica y, a pesar de ello, no puede evitarla. Esta es una razón por la cual la reestructuración cognitiva puede resultar tediosa para el paciente en cuanto que el psicólogo de orientación cognitivo-conductual está tratando de hacerle ver algo que ya sobradamente comprende.

 

Pablo Pérez García, Psicólogo, Experto en Psicopatología, Graduado TIC. 

21 May

Aracnofobia: fobia a las arañas.

La Aracnofobia o fobia a las arañas es una de las manifestaciones de la Zoofobia o fobia a los animales más extendida.

 

Las personas que sufren esta fobia tienden a mantenerse alejados de sitios donde creen que puede haber arañas o donde han observado telas de araña. Sienten rechazo a entrar en un lugar en donde hayan visto una araña, aunque fuera de lejos, y habitualmente les supondrá un gran esfuerzo permanecer en ese lugar, no importando lo inofensiva que sea la araña.

 

La Aracnofobia o fobia a las arañas tiene implicaciones importantes para quien la sufre, como dónde escogerá vivir, dónde irá de vacaciones o en qué ocupará su tiempo libre.

 

Parece que la Aracnofobia o fobia a las arañas tiene relación con el miedo, frecuentemente inconsciente, a ser tragado, inmovilizado o atrapado, debido a la manera en que las arañas capturan a los insectos voladores en sus redes.

 

Como todas las fobias, constituye un miedo patológico e implica fuerte tendencia a huir o evitar el estímulo fobígeno. Es importante diferenciar entre un miedo adaptativo a las arañas, como el que puede experimentar una persona en cuyo entorno existen arañas potencialmente peligrosas para su salud, lo cual le permite estar alerta y detectar su presencia antes, y el terror fóbico.

 

En la Península Ibérica, como en toda Europa, abundan las arañas y casi todas ellas poseen veneno. Algunas de ellas, aunque pocas, son gravemente patógenas para el hombre, especialmente para niños con peso menor a 15 Kg., ancianos, enfermos coronarios, cuadros de hipertensión grave y embarazadas.

 

De manera que el miedo a las arañas, y el estado de alerta que la reacción de miedo desencadena y permite detectarlas más fácilmente, evitando así mordeduras que pueden causar daño físico, es adaptativo y parte de nuestro aprendizaje filogenético.

 

Sin embargo, cuando el miedo a las arañas es desmedido y aparece fuera de su contexto temporal, evolutivo y geográfico, puede ser perjudicial y limitar innecesariamente la vida de la persona. Es entonces cuando el miedo se convierte en fobia y la persona que lo sufre en aracnofóbica.

 

Es infrecuente que las personas que presentan Aracnofobia tengan una historia de intoxicación grave por mordedura, lo cual muestra que la relación entre el pasado biográfico y la sintomatología del aracnofóbico no es directa ni manifiesta en la mayoría de los casos.

 

En cualquier caso, la terapia de Reprocesamiento (TIC) focalizada en las situaciones en que la persona  mostró esta conducta fóbica, tienden a esclarecer dicha relación, así como a reducir la sintomatología asociada. Es muy común observar cómo una persona aracnofóbica supera su miedo y cómo desaparece el trastorno mayoritaria o completamente tras pocas sesiones de reprocesamiento.

 

 

Pablo Pérez García, Psicólogo

 

Nota: este artículo no contiene fotos por respeto a las personas que sufren este trastorno.

20 May

Fobia al embarazo, al parto y a la maternidad.

Una mujer puede padecer una fobia al embarazo y al parto si recuerda con agonía distintos momentos o complicaciones de estos, encontrando dificultades para aceptar su feminidad y su fecundidad, porque la maternidad implica para ella dolor y sufrimiento (parto traumático).

 

La idea de quedarse embarazada y tener que enfrentarse a la prueba del parto de nuevo puede, bajo tales circunstancias, asociarse a un terror paralizador (la pervivencia del trauma toma la forma de trastorno fóbico).

 

La fobia a la maternidad, una condición emocional tormentosa que por lo general comienza poco después del nacimiento del bebé, no es puramente una fobia sino que conlleva elementos compulsivos. Es una combinación de impulsos violentos hacia el bebé y el miedo a herirle. Esto va asociado a una protección excesiva (la sobreprotección puede constituir un trauma de la misma manera que el abandono) y una preocupación irracional de que algo malo le va a suceder al bebé.

 

Debido a que los aspectos activos y pasivos del parto están directamente relacionados con el inconsciente, pueden darse complicaciones derivadas de la activación del inconsciente perinatal de la madre, como son la depresión postparto, trastornos de ansiedad e incluso episodios psicóticos (Groff, 2000). La psicopatología postparto suele atribuir estos trastornos a cambios hormonales, lo cual no tiene mucho sentido si consideramos que la respuesta de las mujeres abarca desde el éxtasis hasta la psicosis y los cambios hormonales tienden a darse de la misma manera.

 

La práctica de administrar anestesia de forma rutinaria por parte de los obstetras a las madres durante los partos puede estar relacionada con el incremento de los trastornos psicopatológicos postparto.

 

Cuando la mujer ha experimentado un parto traumático, el Reprocesamiento con Técnicas de Integración Cerebral (TIC) facilita la asimilación, al desencadenar determinados cambios neurofisiológicos,  de esta vivencia tan potente, lo que permite a la madre dejar de sufrir el malestar asociado a los recuerdos intrusivos relativos al parto (flashbacks), reducir su sobreprotección y preocupación irracional, así como los impulsos violentos hacia su hijo (elementos compulsivos).

 

Pablo Pérez García, Experto en Psicopatología.