La Psicoterapia es la rama de la Psicología que se ocupa de tratar las afecciones psíquicas y emocionales sin recurrir a medicamentos.
La Psicoterapia está indicada para aquellas personas que sufren un Trastorno Psico-emocional así como para aquellas que, no teniendo un trastorno identificado, quieran cuidar de su Salud Emocional y Psíquica y prevenir futuras complicaciones. Implica la utilización de una serie de recursos y técnicas terapéuticas con el fin de abordar el problema emocional o psíquico de la manera más completa posible. A mi entender, la abundancia de recursos terapeuticos en el profesional redundará en mayor capacidad de ayudar al paciente o persona que demanda sus servicios. Por ello, he estudiado y utilizo, principalmente: Técnicas de Respiración y Meditación, (Coherencia Cardiaca, Mindfulness y otras) Psicología Energética o Tapping (EFT, TFT), Técnicas de Integración Cerebral (EMDR, TIC, CROMO-TIC, ICV…) Auriculoterapia, Nutrición Ortomolecular y Educación para la Salud (EpS).
Es una realidad hoy en día la divergencia de opiniones que existe en el campo asistencial en Salud Mental entre las distintas escuelas (tanto de Psicología como de Psiquiatría) en cuanto a cuál es el origen y cuáles los tratamientos más adecuados para las distintas afecciones y patologías.
Las líneas que siguen intentan expresar mi opinión personal y profesional sobre Psicopatología y Psicoterapia, principalmente en el campo de los Trastornos de Ansiedad, sin pretensiones academicistas, es decir, cuáles pueden ser las causas fundamentales de estos problemas psicológicos tan extendidos y cómo pueden tratarse de una manera eficiente.
Empezaré diciendo que las Psicopatologías o Trastornos Mentales (desde una Fobia Simple a una Esquizofrenia pasando por una Depresión o un Trastorno de Pánico) son en buena medida consecuencia de “perturbaciones”. Situaciones potencialmente traumáticas, tanto físicas (accidentes, enfermedades, convalecencias, etc.) psicológicas (separaciones, pérdidas, maltrato psicológico, abandono, sobreprotección, etc.) como sociales (terremotos, guerras, cambios de residencia, de trabajo, del entorno social, etc.), así como comunicaciones e interacciones defectuosas o deficientes, pueden generar “perturbaciones” que se manifestarán en distintos problemas físicos y mentales. Aunque algunos trastornos pueden estar ligados a una sola “perturbación” (como ciertos casos de fobias específicas o estrés postraumático) lo más común es que un trastorno sea el resultado de varias “perturbaciones”. Además de estas perturbaciones existen otros factores, como los conflictos crónicos con seres queridos, la falta de exposición a la luz o una alimentación inadecuada, ente otros, que pueden pronunciar estos desajustes.
Entiendo que, aunque no siempre es necesario o posible descubrir el origen del trastorno, es decir, dónde, cómo y cuándo se formó la “perturbación” o “perturbaciones”, esto tiende a facilitar una mayor comprensión y una mejor orientación del tratamiento, de cara a resolver el problema de manera más eficiente y duradera (donde encontramos la causa también puede estar la solución).
Los conflictos del pasado que no resolvimos de manera satisfactoria (en ocasiones,pensar en ellos sigue produciendo malestar; en otros casos, la disociación inconsciente nos permite pensar en ellos sin experimentar malestar psicológico, lo cual puede hacernos pensar erroneamente que “ya está superado”) y una prolongada comunicación disfuncional en el presente son las dos condiciones que más posibilitan la formación de “perturbaciones” y, por tanto, las dos mayores responsables del desarrollo de trastornos psicológicos (que, por supuesto, incluyen síntomas físicos –muchas veces escasamente comprendidos).
Si todo aquello que vivimos intensamente deja huella en nuestra vida, en un sentido o en otro, un trauma deja una huella indeleble (“perturbación”) que continúa afectando a nuestra personalidad y organismo muchos años después de haber sucedido (en función de la edad y desarrollo alcanzado por el organismo en el momento de vivir el trauma, la desorganización de la personalidad será más específica o más generalizada –mientras que los Trastornos de Ansiedad suelen venir ligados a traumas posteriores y producen desorganizaciones más concretas y limitadas, otras patologías, como las esquizofrenias, parecen estar ligadas a traumas más tempranos y producen desorganizaciones mentales más generalizadas y graves).
Los síntomas y trastornos no guardan relación directa con QUÉ hemos vivido, sino con CÓMO lo hemos vivido. No es la situación solamente, sino también los sentimientos, las sensaciones y las creencias asociadas, los componentes básicos de la experiencia.
Son estos componentes (situación, sentimiento, sensación y creencia) y cómo se asocian entre ellos, los responsables de que se genere y se mantenga una “perturbación” y se desarrolle un trastorno.
Las Técnicas de Reprocesamiento e Integración Cerebral actúan sobre la “perturbación” a través del Sistema Nervioso Central, mientras que las Técnicas Energéticas parecen hacerlo a través del Sistema Nervioso Periférico, y producen, utilizadas en conjunción con otras más convencionales, en los trastornos para los que están indicadas (su alta eficacia está más estudiada y reconocida en los Trastornos de Ansiedad, lo cual no quiere decir que no puedan ser efectivas en otro tipo de trastornos, sino simplemente que, al ser técnicas de reciente desarrollo, aún no cuentan con investigación básica abundante que respalde su efectividad; yo mismo he tratado eficazmente pacientes con depresión ayudándome de estas técnicas, aunque en la depresión es conveniente realizar un abordaje más amplio, incluyendo cambios en la alimentación, Auriculoterapia, regular la actividad física y la exposición a la luz, etc.) una remisión de la sintomatología en muchos casos muy superior (a veces completa) y en un menor espacio de tiempo.

Pablo Pérez García, Psicólogo O-2138
Experto en Psicopatología y Salud, Master en PsicoOncología
Consulta en Oviedo, Gijón y Llanes.
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