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TAPPING/EFT. Neurofisiología de la técnica energética.


Neurofisiología de la técnica energética.
Está cobrando preminencia a nivel internacional entre los psicoterapeutas de vanguardia el procedimiento conocido como tapping o EFT, una técnica terapeutica que, apoyándose en el sistema de meridianos de la medicina china tradicional, el mismo que utiliza la acupuntura o la kinesiología en algunos casos, resulta muy eficaz para aliviar o resolver diversos problemas emocionales o psiquicos tales como síntomas de ansiedad (fobias, obsesiones, pánicos) o depresión.

La importante difusión, asociada a su conocida eficacia, que el tapping/EFT (Técnicas de Libertad Emocional) está viviendo, y las dudas y preguntas que frecuentemente suscita, y debido a que yo lo vengo utilizando en mi práctica clínica desde hace dos años y conozco, en cierta medida, el sustento neurofisiológico que tan buenos resultados reporta, me ha empujado a escribir estas líneas y explicar someramente su funcionamiento.

Se estimulan los mecano-receptores del sistema somato-sensorial, que pueblan la superficie de la piel. Estos mecano-receptores son receptores nerviosos especializados en estímulos mecánicos como tacto, estiramiento, fricción o masaje.
Toda la superficie del cuerpo es sensible en diferente medida a este tipo de estimulaciones.

Los puntos de acupuntura, llamados hsue en la medicina tradicional china (la correcta traducción en mandarín es “agujero” más que “punto”) son zonas que tienen una alta densidad de mecano-receptores, terminaciones nerviosas libres y neuro-vasculares.

Las señales que se inician cuando se estimula un punto hsue se conducen como estímulos por una vía aferente, y alcanzan la corteza cerebral, la amígdala y el hipocampo.
Otras zonas del cuerpo también poseen mecano-receptores, pero su densidad no es tan alta como los puntos hsue, por lo que el efecto de su estimulación no es tan intensa.

Distintos puntos hsue envían señales convergentes entre sí, que pueden liberar uno o más neurotransmisores, por lo que pueden conseguirse los mismos efectos estimulando puntos diferentes.

Al evocar un recuerdo traumático aparecen superpuestas percepciones sensoriales varias (visuales, auditivas, olfativas, gustativas y kinestésicas) capaces de producir síntomas de ansiedad al venir asociadas a emociones displacenteras. Se da entonces un incremento en la actividad de la amígdala y otras estructuras del sistema límbico y para-límbico como el putamen, la cíngulo anterior, etc.
Si mientras se mantiene esta actividad incrementada de las estructuras del sistema nervioso central mandamos a esas mismas áreas ciertas percepciones sensoriales neutras (desde los mecano-receptores de los puntos hsue) tales como percusión, toque o frote en la piel (en las que se basa el tapping/EFT) estas son capaces de disminuir la actividad de la amígdala y estructuras adyacentes.

Estas percepciones neutras actuarán también sobre las percepciones sensoriales cargadas emocionalmente (parte del recuerdo traumático) y a través de una inhibición sináptica, desorganizarán, interferirán y agregarán entropía a la actividad previamente incrementada por el estado emocional negativo, colapsando en consecuencia su capacidad de generar síntomas.

Los estímulos mecánicos en esas áreas de la piel (tapoteo, frote, apriete, toque) son traducidos en señales digitales que son mediadas por el ión Calcio. Estas se trasladan y llegan al cerebro por los senderos somato-sensoriales aferentes, hacen relevo en la estructura correspondiente del tálamo y llegan a la corteza sensorial. Este mecanismo involucra otros elementos simples como Sodio y Potasio, y sustancias complejas como neurotransmisores y mensajeros secundarios (serotonina, dopamina, GABA, óxido nítrico, acetilcolina) y neuropéptidos como las endorfinas y encefalinas.
Con neuroimagen funcional (RMf) se han demostrado repetidamente distintos patrones de activación cerebral como resultado de estos diferentes tipos de estímulos mecánicos aplicados a la piel sobre los puntos hsue. Se registra un incremento en la región orbito-frontal, en la base de la corteza prefrontal y en tálamo posterior; así como una disminución en la actividad de al menos diez estructuras subcorticales, algunas de ellas fuertemente involucradas en los procesos emocionales, como son el hipocampo, para-hipocampo, hipotálamo, amígdala, putamen, caudado, ínsula anterior, cíngulo anterior, área tegmental ventral y núcleo acumbens.


Firma: Pablo Pérez García
Psicólogo, Coleg.: O-02138
E-mail: pablo@akapsico.com
Tfno.: 629835699

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