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¿Qué es un Trauma?


CUANDO uno vivió una situación que no pudo asimilar, que le superó, y le abruman sensaciones o imágenes de insatisfacción, un diálogo interno angustiante, emociones negativas como la culpa, la angustia o el miedo cada vez que recuerda aquel hecho, y esto sucede más a menudo de lo dignamente soportable, entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Existen muchas situaciones potencialmente traumáticas así como muchas manifestaciones encubiertas de un trauma psicológico (aquello que nos genera malestar puede ser algún estímulo asociado al Trauma, y no el trauma como tal. Una de las manifestaciones, más o menos encubiertas, más comunes de los Traumas Psicológicos son los Trastornos de Ansiedad (Pánico, Angustia y AgorafobiaAnsiedad Generalizada, Fobias, etc.).

CUANDO disponemos de las capacidades necesarias para asimilar las situaciones que la vida pone en nuestro camino, entonces “atravesamos” esas situaciones, aprendemos y nos desarrollamos a través de ellas. Si, por el contrario, se nos presenta una situación que no somos capaces de asimilar e integrar en nosotros mismos, porque no disponemos de las capacidades suficientes – y las capacidades requeridas para asimilar, pongamos por caso, un maltrato cuando somos niños, o un terremoto o un grave accidente cuando adultos, son, aproximadamente en un 25% de los casos, insuficientes o inadecuadas– entonces podemos decir que “la situación nos atraviesa”, y con ser atravesado quiero decir que la experiencia deja una herida, una marca, una brecha que rompe y desorganiza la integridad de nuestro ser e impide el desarrollo sano de nuestra propia existencia. Entonces podemos hablar de Trauma Psicológico.

Aquello que forma parte de nosotros mismos pero no integramos, no asimilamos ni aceptamos, no comprendemos, queda reprimido, sojuzgado, contenido en cierta manera, aislado del resto. Todo Trauma conlleva una represión que consume energía del organismo y resta capacidades al sujeto para afrontar el estrés diario.

Cualquier defensa que conlleve una evitación del Trauma Psicológico es, a largo plazo, inefectiva. El enemigo está adentro, nos corroe las entrañas, no podemos sacárnoslo de encima porque es parte de nosotros mismos, es como un cancer que extiende sus ramificaciones imparablemente, un cancer que confundimos con un organismo enemigo y que en realidad es una rebelión de nuestras propias células. La persona pasa por la vida, pero también la vida pasa a través de la persona, y deja rastro, a veces huellas indelebles y dolorosas por las que no pasa el tiempo (Traumas Psicológicos). Estos Traumas Psicológicos pueden ser atajados, comprendidos, asimilados, transformados y superados con ayuda de una buena psicoterapia. Estudios clínicos demuestran que EMDR (Técnicas de Reprocesamiento) así como TFT (Técnicas Energéticas) son algunas de las terapias más eficaces para resolver estos Traumas Psicológicos y las manifestaciones asociadas como, por ejemplo, los Trastornos de Ansiedad. 

Pablo Pérez GarcíaFirma: Pablo Pérez García
Psicólogo, Coleg.: O-02138
Experto en Psicopatología Y Salud
pablo@akapsico.com
Teléfono: 629835699

Pánico: Fisiopatología de la Angustia I


Uno de los mayores males que asedian al paciente de pánico es la interpretación catastrofista de sus propias sensaciones corporales.

Es fundamental en el tratamiento de este tipo de pacientes una psicoeducación que incluya una detallada explicación sobre el origen y formación de los distintos síntomas, de manera que el paciente tenga la posibilidad de cambiar su interpretación catastrofista por otra más ajustada al proceso fisiológico subyacente.

A continuación se describirán algunos de los síntomas que caracterizan la respuesta de angustia, componente fisiológico del Ataque de Pánico (hoy llamado Crisis de Angustia por la preponderancia que se le otorga a esta sintomatología física) muy susceptible de interpretación catastrofista (negativa y exagerada):

  • Opresión o malestar torácico: este síntoma tan característico es habitualmente interpretado por el paciente de pánico (esta condición está presente en prácticamente todos los Trastornos de Ansiedad, especialmente en la Agorafobia, y en otros cuadros psicopatológicos) como la posibilidad o el peligro de estar sufriendo o sufrir próximamente un ataque al corazón o un infarto. Sin embargo, este malestar, opresión o dolor en el pecho, lejos de ser síntoma de infarto, es consecuencia de la hiperventilación, una práctica respiratoria característica en los pacientes con este trastorno que implica un ejercicio intenso de los músculos intercostales (en vez del diafragma) y que produce gran cansancio y dolor en esta zona del pecho cercana al corazón.
  • Nauseas y molestias abdominales: el estado de hiperalerta en el que vive el paciente con Trastorno de Pánico o Trastorno de Angustia (también, por supuesto, Trastorno de Pánico con Agorafobia) facilita que se produzcan nuevos Ataques de Pánico o Crisis de Angustia, con el consiguiente desequilibrio del Sistema Nervioso Autónomo, que reorganiza los niveles de aporte sanguíneo, incrementando el caudal hacia los grandes músculos, sobre todo las extremidades, para lo cual reduce el aporte en otras zonas menos necesarias en una situación de alerta. Una de estas zonas es el Sistema Digestivo. La consecuencia directa de esto es que se interrumpe la digestión y la comida cae pesadamente al estómago, produciendo nauseas, sensación de “nudo” o “mariposas”.
  • La sequedad de boca, estrechamente vinculada al miedo, está directamente relacionada con esta respuesta del Sistema Nervioso Autónomo que reduce el aporte sanguíneo al sistema digestivo e interrumpe la digestión, ya que la digestión comienza en la boca, con la saliva, y al interrumpir aquella también cesa la producción de saliva, produciendo esa sequedad de boca tan característica.

Pablo Pérez García, Psicólogo Experto en Psicopatología y Salud

Pánico y Agorafobia


La agorafobia es el miedo y comportamiento de evitación hacia lugares y/o situaciones en que resulte difícil o embarazoso escapar o recibir ayuda en caso de experimentar un ataque de pánico o crisis de angustia (“ataque de pánico” y “crisis de angustia” son dos maneras de referirse a lo mismo; anteriormente la denominación oficial era “ataque de pánico” y hoy es “crisis de angustia”).

La Agorafobia puede desarrollarse posteriormente a los ataques de pánico o sin ellos.

Cuando la Agorafobia se desarrolla tras ataques de pánico podemos entenderla como una manera de evitar esas situaciones de pánico/angustia. Como en cualquier fobia, la tendencia para evitar aquello temido es huir. Uno tiende a evitar o huir de lugares públicos como el hipermercado, el cine o eventos multitudinarios. También tiende a no querer alejarse de casa.

Pánico/Angustia y Agorafobia son conceptos y manifestaciones sintomáticas que solemos encontrar juntas. La Agorafobia puede ser una consecuencia del pánico (una tendencia a huir de los lugares y situaciones donde uno experimentó el pánico/angustia), pero también puede ser consecuencia de otros traumas distintos de los ataques de pánico/angustia (debido a que durante la crisis de angustia/ataque de pánico uno puede llegar a sentir peligro de su propia vida, así como otros síntomas con gran intensidad, cada ataque de pánico constituye un trauma en sí mismo, según la definición oficial de trauma: cualquier evento que represente una amenaza para la integridad física/psíquica/social de uno mismo o de otros). Así que si bien un ataque de pánico constituye un trauma en sí mismo y puede generar Agorafobia como consecuencia de dicho trauma (y todos los trastornos de Ansiedad son derivados de traumas), la Agorafobia también puede ser una manifestación de un trauma de distinta índole.


Pablo Pérez García
Psicólogo, Col.: O-02138
Experto en Psicopatología Y Salud
pablo@akapsico.com
Teléfono: 629 835 699

Qué es la Ansiedad: Causas y Modelos. Akápsico


Existen múltiples modelos teóricos explicativos de la Ansiedad.

Todo modelo es una reducción de la realidad.
Dicha reducción o distanciamiento de la realidad misma se da a través de tres sesgos fundamentales: la Generalización, la Eliminación y la Distorsión. La afirmación de que son estos tres sesgos anteriores los básicos en la creación de nuestro modelo de la realidad es así mismo otro modelo, un modelo de modelo, es decir, un Metamodelo (Grinder & Bandler).

Generar modelos a través de los cuales comprender la realidad es útil en tanto en cuanto no confundamos el modelo con la realidad, mientras no creamos que el modelo es la realidad misma. Sería como confundir el mapa con el territorio (G. Bateson).

La validez de cada modelo (incluido el metamodelo) se mide por el grado de consecución del resultado propuesto.
El Modelo Psicoanalítico se propone la comprensión de la estructura mental del sujeto y, en este sentido, la consecución del objetivo es altamente satisfactoria. El problema es que el conocimiento sobre la causa y modo en que se desarrolla la patología no conduce en muchos casos a la solución de dicha patología.

El Modelo de la Programación Neurolingüistica (PNL) de reciente desarrollo, tiene como objetivo dotar al individuo de una mayor flexibilidad y mayor contacto con la experiencia actual para que el individuo disponga de más posibilidades y riqueza en sus opciones para encarar y percibir la realidad. Este es un modelo eminentemente práctico basado en la comunicación, e incluye la Hipnoterapia Naturalista y otras técnicas efectivas como estrategias para dotar de riqueza al terapeuta, de manera que el terapeuta primero debe enriquecer su modelo para poder enriquecer después el del paciente.
El Modelo Sistémico también se centra en el lenguaje verbal y no verbal para proponer que los síntomas concentrados en el paciente son el punto visible de un sistema disfuncional con un déficit en la comunicación y la interacción.
El Modelo Psiquiátrico, basado en el tratamiento farmacológico, es de índole paliativa, ataca el síntoma, pero a largo plazo produce dependencia, demanda aumentar la dosis e ir cambiando componentes porque el organismo se acostumbra y se vuelve ineficaz. Y cuando se abandona el tratamiento aparece el Síndrome de Abstinencia que incluye síntomas contrarios a los buscados por el medicamento, es decir, en el momento que uno deja de tomarlo está peor que al principio, manifiesta el mismo trastorno que antes de tomar el medicamento agudizado por el Síndrome de Abstinencia, y además sufre los efectos secundarios de dicho medicamento.

La Hipnosis es otra técnica que ataca el síntoma, más eficaz que la farmacológica y no muestra ningún efecto secundario.

Las personas estamos dotadas de capacidades naturales para encontrar soluciones a múltiples dificultades.

La llamada Remisión Espontánea (el paciente se cura y no se sabe porqué) no es más que la incomprensión o la negativa por parte del profesional de la salud a reconocer estas capacidades autocurativas del paciente.

Cuando un paciente está en tratamiento, ya sea farmacológico o psicológico, y mejora, debe considerarse la importancia de estas capacidades autocurativas del paciente. De ahí que el enfermo puede llegar a curarse no sólo por él mismo, sino incluso a pesar del terapeuta.

La labor de un buen terapeuta no es otra que estimular o desbloquear las capacidades autocurativas del paciente.

Como terapeuta de Akápsico tengo presente el Modelo Psicoanalítico para una aproximación a la estructura mental del paciente, aproximación que enriquezco con las aportaciones de la PNL. Una vez conseguido un acercamiento a la comprensión del proceso mental específico y personal que sostiene la manifestación de Ansiedad (que no es un hecho, sino un proceso en vías de ser comprendido, tratado y solucionado) implemento técnicas vanguardistas y de alta eficacia: Tapping (EFT), Técnicas Energéticas y Técnicas de Integración Cerebral (TIC).

La riqueza de modelos y técnicas terapéuticas enriquecen tanto la comprensión del problema como la eficacia del tratamiento, dando Resultados Muy Superiores a los de otros terapeutas cuyo modelo está empobrecido por la ortodoxia que les empuja a defender su modelo como el único válido, ya sean psicoanalistas, cognitivo-conductuales, transaccionales, etc., etc.


Firma: Pablo Pérez García
Psicólogo, Coleg.: O-02138
Experto en Psicopatologia y Salud
E-mail: pablo@akapsico.com
Tfno.: 629835699

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