TEPT: Actividad reducida del Hipocampo.
Se cree que el hipocampo retiene los “hechos” de la experiencia (memoria
episódica) y parece crear mapas cognitivos que permiten la integración de nuevas experiencias con la información autobiográfica (van der Kolk, et. al., 1997). Parece que esta estructura cerebral es también responsable de emplazar las memorias en su contexto, en términos espaciales (patrones perceptivos) y temporales (“aquí y ahora” frente a “allí y entonces”). Se requiere un correcto funcionamiento del hipocampo para la memoria explícita o declarativa (van der Kolk, 2001).
Uno de los más consistentes hallazgos de la psicobiología sobre TEPT es que hay un volumen reducido del hipocampo (Stein, et. al., 1997). La actividad en esta área se encuentra disminuida como consecuencia de la producción del factor liberador de corticotropina (CRF) de la respuesta de estrés. Esto genera memorias altamente fragmentadas (van der Kolk, 1994).
En otras palabras, cuando un sujeto se encuentra con un evento suficientemente (a) negativo, (b) inesperado y (c) le hace sentir abrumado, incapaz o confuso, el evento se mantiene registrado en la memoria como algo actual y cargado de intensidad.
Van der Kolk (1994) se dio cuenta de que cuando el distrés interfiere con “los procesos de almacenamiento y categorización de la memoria, mediados por el hipocampo, se establece una representación mental de la experiencia basada en los significados de un sistema que graba la experiencia afectiva pero es incapaz del procesamiento simbólico o del emplazamiento en tiempo y espacio” (pag.261). El hipocampo es el responsable de percibir la diferencia entre encontrarse un león en el zoo y encontrárselo en el salón de casa (Goleman, 1995).
Estas experiencias guardadas en “capsulas selladas” pueden ser más tarde
“reactivadas” en respuesta a un estímulo (a través de cualquier vía sensorial) que recuerda particularidades de la experiencia original. Esta “reactivación” involucra una secreción de epinefrina y norepinefrina que sacude todo el cuerpo. La activación de la Amígdala parece impresionar en la memoria los momentos de mayor carga emocional con una fuerza aun mayor. Cuanto mayor es la activación de la Amígdala, mayor es también la fuerza con que quedan grabados dichos momentos en la memoria (LeDoux, 1986).
Traducido por Pablo Pérez García, Psicólogo, de One Eye Integration Techniques: “Verosímiles Mecanismos de Acción”, Bradshaw, Richard A., Ph. D., R.Psych, Julio 2002.

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Thursday, May 14th, 2009 at 3:57 pm under
