Resolviendo Traumas y sus Complicaciones: EFT-Técnicas de Libertad Emocional


EFT son las siglas de un procedimiento terapéutico novedoso, Emocional Freedom Techniques (Técnicas de Libertad Emocional) desarrollado por un ingeniero estadounidense llamado Gary Graig.

Su premisa básica es: La causa de toda emoción negativa es una ruptura en el sistema energético del cuerpo. Resolviendo o reequilibrando el desajuste de nuestro sistema energético disminuirán en gran medida o desaparecerán nuestras emociones negativas.

Para ello se basa en el sistema de meridianos del cuerpo, procedente de la medicina tradicional china, el mismo que utiliza la acupuntura o la digitopuntura.

EFT evita el trabajo de buscar dónde se encuentra la ruptura del sistema energético, desarrollando una revisión y restructuración energética completa del organismo.

EFT es una técnica excelente para tratar los trastornos emocionales derivados de un trauma, como puede ser un Estrés Postraumático (TEPT).

También es muy recomendable en Fobias Específicas, Agorafobia con Trastorno de Pánico y Sin Trastorno de Pánico, Obsesiones (TOC), Ansiedad Generalizada (TAG) y una larga serie de síndromes que implican trastornos emocionales.

También es aplicable a Trastornos Psicosomáticos y Somatomorfos.

Al ser un procedimiento relativamente nuevo y sobre el que se están llevando a cabo interesantes investigaciones que muestran su eficacia en una amplia gama de trastornos emocionales y físicos, aun no se conocen todas las posibilidades que ofrece, de ahí que el propio creador recomiende utilizarlo con todo.

EFT puede constituir un sistema terapéutico en sí mismo o complementar distintos procedimientos como las técnicas de reprocesamiento y desensibilización (Técnicas de Integración Cerebral) y otros sistemas de terapia más convencionales.

Una de las mayores ventajas de EFT es que puede ser fácilmente aprendido y autoadministrado en una o dos sesiones. De cualquier manera pinchando aquí accederá a un estupendo manual facilitado por el autor en el que encontrará abundante información sobre la técnica y modos de aplicación.

Otra gran ventaja de EFT es que no se conocen efectos secundarios derivados de puntos EFTsu correcta utilización, si bien debe quedar claro que aquellas personas que decidan aprender EFT sin la supervisión de un profesional serán ellas las únicas responsables de todos los efectos que produzcan.

La práctica de EFT proporciona beneficios de alta calidad para el desarrollo personal.

Yo recomiendo aprender La Receta Básica EFT con un profesional experimentado y en una o dos sesiones usted estará capacitado para utilizarlo solo e ir mejorando con la práctica.

EFT es una herramienta beneficiosa para cualquier persona que quiera mejorar su calidad emocional y su bienestar, y que quiera ser más dueño de sí mismo y más libre.


Firma: Pablo Pérez García
 Psicólogo, Coleg.: O-02138
Practitioner EFT
E-mail: pablo@akapsico.com
Tfno. Consulta: 985 319 302
Tfno. Móvil: 629835699

El Menor Y Su Entorno


EL DESARROLLO DEL MENOR DEPENDE EN BUENA PARTE DE SU ENTORNO.
Niños y adolescentes son especialmente vulnerables y más dependientes.

LOS FACTORES MÁS IMPORTANTES DEL ENTORNO DEL MENOR SON SUS PADRES Y PROFESORES.
En segundo término, el entorno familiar más amplio, el clima social y la institución educativa también son responsables del desarrollo del menor.

ES NECESARIO INCLUIR A PADRES Y PROFESORES EN EL TRATAMIENTO DEL MENOR.
De otra manera la intervención pierde eficacia. Unos y otros deben hacerse cargo de sus responsabilidades e implicarse en la parte que les corresponde.

LA VALORACIÓN DE LOS PROBLEMAS DEL MENOR, DEBE ESTAR ORIENTADA NO A UNA COMPARACIÓN CON EL OTRO, SINO  AL DISEÑO DE UN TRATAMIENTO MÁS EFICIENTE.
Utilizar las destrezas que el menor ya tiene para mejorar otros aspectos menos desarrollados de él mismo facilita el tratamiento y conduce a una mejoría más rápida y duradera.

ESTOS CASOS DEBEN SER ATENDIDOS PLURIDISCIPLINARMENTE.
La colaboración entre un psicólogo de familia y un logopeda, o entre un psicopedagogo y un terapeuta de familia favorece una mejor comprensión del paciente, de su entorno y su problema, y promueve una estrategia terapéutica más rica, integrada y efectiva.

Vigorexia: obsesión por el músculo.


La obsesión del gimnasio: Vigorexia o complejo de Adonis

Probablemente si usted va regularmente a un gimnasio conozca a alguien que responda a este perfil: obsesión por verse musculoso, miradas continuas al espejo, continuas visitas a la báscula, abandono de casi todas las actividades sociales, dedicación casi exclusiva al gimnasio y a entrenar sin un objetivo claro, dietas ricas en proteínas, “demasiado” interés por anabolizantes y demás productos dopantes…. Entonces es muy probable que conozca a alguien que padece un serio trastorno: la vigorexia.

[…]Sin embargo, la terapia fundamental es de tipo psicológico. El objetivo es que el sujeto se acepte tal cual es, lo cual no quiere decir que no pueda cambiar, sino que reconozca en qué estado se encuentra, quién es en sí, y pueda trazar una trayectoria más satisfactoria en su vida, ya que el trastorno obsesivo en el que puede desencadenar la vigorexia, si es que no es un trastorno obsesivo ya en sí misma, es una de las condiciones psicológicas más insatisfactorias que se pueden dar en la persona. cuando la persona se conoce a sí mismo y se valora por lo que es, y no por lo que le gustaría ser o por lo que los demás esperan de él, entonces está más capacitado para superar sus miedos e inseguridades, y encaminarse decididamente hacia la autorrealización.

Una no tan rara enfermedad.

 
El grupo dirigido por el siquiatra Harrison G Pope del Hospital McLean (Belmont, EE.UU) acuñó este término (todavía no está reconocida como enfermedad por la comunidad médica internacional) tras estudiar una muestra significativa de los nueve millones de americanos que frecuentan los gimnasios. Según sus datos, en torno a un millón podría estar afectados de un desorden emocional que les impide verse como en realidad son. Por más entrenamiento que realicen, o musculatura que consigan siempre se ven débiles, enclenques y carentes de cualquier atractivo físico.

Según estos estudios, este desorden emocional puede evolucionar a un cuadro obsesivo-convulsivo que hace que los afectados se sientan fracasados, abandonen todas sus actividades sociales e incluso laborales para entrenar sin descanso. Fácilmente comienzan a consumir dietas desequilibradas, ricas en proteínas para, en teoría, favorecer la hipermusculación. Poco a poco empiezan a interesarse por los “beneficios” de anabolizantes, hormonas del crecimiento, y demás productos dopantes llegando a invertir grandes sumas de dinero en la adquisición de estos productos. La dificultad de conseguirlos obliga a recurrir al mercado negro donde aparecen productos fraudulentos, adulterados, y sin ninguna garantía sanitaria. A su vez, el gasto ocasionado por esta obsesión puede sumarse al bajo rendimiento (o incluso al fracaso laboral), poniendo en serio peligro su propia situación económica y la de su familia.

A los problemas de aislamiento social y laboral se le suman los derivados de este ritmo de vida. Alteraciones nutricionales, metabólicas, androgenización por los anabolizantes, deformaciones óseas y problemas articulares por la hipertrofia y el sobreesfuerzo muscular…

Ha sido llamada la anorexia masculina.

O la anorexia reversa. Aunque ninguno de los dos nombres sea totalmente adecuado. El propio Dr HG Pope, que describió la enfermedad por primera vez en 1993, la bautizó como la anorexia reversa, pero en sus últimas obras prefiere usar el término de “Complejo de Adonis”. Desde luego, aunque los hombres son los principales afectados por la vigorexia, es una enfermedad que también afecta a las mujeres. Por otro lado, aunque comparte ciertos aspectos con la anorexia, la bulimia, la dismorfia corporal, y otros trastornos de la alimentación, la vigorexia tiene algunas características propias.

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE LA ANOREXIA Y LA VIGOREXIA
1. Preocupación por la figura (tiranía de la báscula)
2. Autoimagen distorsionada (poco atractivos para el sexo opuesto)
3. Baja autoestima
4. Introvertidos
5. Factores socioculturales
6. Tendencia a la automedicación
7. Edad de aparición
8. Modificaciones de la dieta

 

DIFERENCIAS BÁSICAS ENTRE LA VIGOREXIA Y LA ANOREXIA

 

Anorexia

Vigorexia

Autoimagen

Obeso

débil, enclenque

Sexo del paciente

más frecuente mujer

más frecuente hombre

Automedicación

laxantes, diuréticos

Anabolizantes

Un tratamiento relativamente complejo, pero posible.
Aunque no cabe duda que en el desarrollo de esta enfermedad cuenta mucho los factores socioculturales (el culto al cuerpo, los cánones de belleza modernos…), también están relacionados con desequilibrios de diversos neurotransmisores del sistema nervioso central, y más concretamente de la serotonina. Por ello, se puede recurrir para el tratamiento de esta enfermedad a fármacos que actúen sobre estas sustancias. Sin embargo, la terapia fundamental es de tipo psicológico. El objetivo es que el sujeto se acepte tal cual es, lo cual no quiere decir que no pueda cambiar, sino que reconozca en qué estado se encuentra, quién es en sí, y pueda trazar una trayectoria más satisfactoria en su vida, ya que el trastorno obsesivo en el que puede desencadenar la vigorexia, si es que no es un trastorno obsesivo ya en sí misma, es una de las condiciones psicológicas más insatisfactorias que se pueden dar en la persona. cuando la persona se conoce a sí mismo y se valora por lo que es, y no por lo que le gustaría ser o por lo que los demás esperan de él, entonces está más capacitado para superar sus miedos e inseguridades, y encaminarse decididamente hacia la autorrealización.

No se debe confundir con la práctica habitual de algún deporte.

La práctica habitual de algún deporte tiene numerosas ventajas y no debe ser confundida, ni se considera factor de riesgo para padecer la vigorexia. Los estudios realizados hablan de una incidencia relativamente baja entre los asiduos a los gimnasios y deportistas aficionados. Aunque no hay datos concluyentes en España, algunos cálculos situarían en torno a 20.000 los pacientes afectados por la vigorexia, frente a más de 700.000 afectados por la anorexia. Sin embargo, parece prudente conocerla y prevenirla.

¿Prevención con la moda del siglo XXI?

Aunque estén claramente identificadas ciertas alteraciones bioquímicas a nivel cerebral que están relacionadas con estas patologías, para la mayoría de los expertos los modelos socioculturales del mundo actual tienen gran responsabilidad en todos ellos. Para algunos especialistas la anorexia, los trastornos de la alimentación inespecíficos, la bulimia, la vigorexia, o la dismorfia corporal, son entidades íntimamente relacionadas, cuando no síntomas diversos de una misma obsesión por la aceptación social, el culto al cuerpo, y el deseo de tener una “imagen perfecta” según determinen los cánones de la moda.
Como en cualquier patología, la mejor solución es la prevención. Aunque será difícil conseguirla si los medios de comunicación siguen preconizando valores sociales basados en la imagen. Mientras tanto padres, educadores, monitores deportivos… tienen la gran responsabilidad de educar desde la infancia a defenderse de modelos esterotipados, del culto excesivo al cuerpo y a la imagen, y de la obsesión por la perfección. Cómo dice la escritora Almudena Albí en su libro “Tu cuerpo es tuyo” (editorial Aguilar) lo ideal no es el canon de belleza impuesto por las revistas de belleza y los modelos publicitarios, sino estar contento con uno mismo y aceptarse como uno es.

 

Tanorexia: obsesión por el bronceado.


 

La tanorexiatrastorno obsesivo por el bronceado, es el término usado a menudo para describir una condición en la cual una persona genera una necesidad obsesiva para lograr un tono de piel más oscuro, ya sea tomando el sol al aire libre o en cabinas de rayos uva, que nunca puede alcanzar al creer tener un tono mucho inferior al real.

Los casos graves de tanorexia pueden ser considerados muy peligrosos debido a la sobreexposición a los rayos ultravioleta que conlleva dicha adicción, hecho que puede ser causa de muchos efectos secundarios negativos, entre ellos el cáncer de piel.

Síntomas:

-A pesar de que el síndrome no ha sido oficialmente descrito por la comunidad médica, existen síntomas que pueden ser: ansiedad excesiva por no perder el tono ganado, la competencia entre compañeros para ver quién puede conseguir el bronceado más oscuro y la frustración crónica sobre el color de la piel, cuando la persona afectada está convencida que su tono es constantemente inferior de lo que realmente es.

Aun no se sabe muy bien en que grupo de patologías englobar la tanorexia:

-Puede ser un indicador de padecer un trastorno dismórfico corporal, un trastorno mental en el que uno es excesivamente crítico en relación a su físico o imagen ya sea real o imaginado, como sería el caso de la anorexia. Los que sufren anorexia comúnmente creen que tienen sobrepeso, cuando en realidad, son nutricionalmente inferiores y físicamente son mucho más delgados que el promedio. De la misma manera, un tanoréxico puede creer que él o ella tienen un tono pálido de piel, cuando en realidad resultan ser bastante oscuros de piel.

-Los tanoréxicos experimentan una pérdida del control de sus límites, lo cual evita detener el proceso de bronceado una vez la piel ya está morena. Dicho patrón es similar a otras adicciones como el alcoholismo o tabaquismo.

-El trastorno obsesivo-compulsivo puede ser el trasfondo de este síndrome: conducta de tomar el sol compulsivamente, visión muy sesgada de sí mismo (trastorno dismórfico corporal) que le impide estar satisfecho con su bronceado, de manera que se produce un autosabotaje muy frustrante: tomo el sol para verme moreno pero siempre estoy blanco, así que tomo más el sol pero siempre estoy más blanco de lo que quisiera. El pensamiento le juega de equipo contrario a la conducta, el objetivo que busca la conducta es impedido por el pensamiento, el pensamiento le niega la satisfacción, le genera frustración.

 

Y no dejemos de otorgarle al entramado médico-farmacológico su porción de responsabilidad en esta moda del bronceado que, para algunas personas, se convierte en trastorno.

MÉTODO TRADICIONAL CHINO PARA PRESERVAR LA SALUD DE NUESTROS MAYORES


El guijarro es una piedra normal en China. Según la teoría de la Medicina Tradicional China, la superficie dispareja de esta piedra puede estimular los puntos acupunturales de las plantas de los pies. Esta comprensión es similar a la de la acupuntura y la moxibustión. Significa que muchas partes del cuerpo humano, distantes o cercanas unas de otras, están conectadas por los acupuntos, y que el estímulo aplicado en ellos ayuda a mejorar el ánimo y la salud de la persona.
Los caminitos empedrados con grava favorecen todavía más la salud y contribuyen a bajar la presión sanguínea. Un nuevo logro del estudio muestra que tras andar sobre estos caminos 30 minutos a diario durante cuatro meses seguidos, las personas mayores de 60 años han bajado su alta presión considerablemente y elevado mucho su capacidad de equilibrio corporal y coordinación de las acciones.

Después de observar a chinos andando y desandando caminos empedrados tradicionales a modo de ejercicio físico, los científicos estadounidenses efectuaron una investigación durante 16 semanas y el resultado fue una gran sorpresa. Descubrieron que los voluntarios ofrecidos a la práctica habían bajado de presión sanguínea y habían disminuido su peso notablemente.

Además, el personal llevó a cabo un experimento de simulación. Hicieron andar y desandar descalzos a un grupo de voluntarios sobre un colchón de seis pies de largo por 1,5 de ancho y cubierto de guijarros redondos. Mientras tanto, el otro grupo de voluntarios, quienes también llevaban calcetines, caminó en un espacio sin colchón.

Tras finalizar el ejercicio, casi todos los 108 voluntarios manifestaron que se sentían mejor. Sin embargo, la mitad de ellos, los que caminaron sobre el colchón con guijarros, habían mejorado mucho su equilibrio y flexibilidad del cuerpo y su presión sanguínea.

El neurofisiólogo de la Universidad de Ciencias Sanitarias de Oregón, Faye Holyoake, expresó que el estudio ha dado apoyo a la opinión de que mantener la flexibilidad del cuerpo y su capacidad de equilibrio ayuda a postergar y prevenir el envejecimiento. Declaró: “Este método eleva el equilibrio corporal, lo cual no me extraña nada. Un cúmulo de evidencias indica que quienquiera que ose desafiar elevará su capacidad de equilibrio”. He aquí su explicación: El equilibrio del cuerpo depende de dos sistemas complicados: uno es el del vestíbulo del oído interior, y el otro es el de la percepción corporal apoyada en la conexión de la piel con los huesos y la carne. En circunstancias normales, el equilibrio depende de este sistema en el 70% y de aquél en el 30%. Pero cuando el camino no es nivelado o es disparejo, la persona depende más del sistema del vestíbulo del oído interior, hasta en el 70%. Holyoake añadió: “Este método beneficia mucho a los ancianos; pues a medida que crece la edad, el receptor del sistema del vestíbulo del oído se va dañando. Sin embargo, cuando uno anda con frecuencia sobre caminos no planos o disparejos, en realidad está usando ese sistema y, por tanto, está mejorando su función.

Fuente: spanish.china.org.cn (23/06/2008)

Reactancia psicológica


 Cuando la libertad de una persona para obrar de determinada manera se ve amenazada, la persona podrá experimentar una motivación, una fuerza interior que le lleve a recuperar esa libertad de acción perdida. De esta manera, cuando a una persona se le impide hacer algo, entonces podrá buscar la manera de resarcirse de esa limitación impuesta, y lo hará realizando la conducta a escondidas, realizando otra conducta similar o incluso la misma, eso sí, de modo encubierto o vicariamente (a través de otro u otros). Este fenómeno psicológico lo denominamos reactancia psicológica. El dicho “uno es maduro cuando hace lo que sus padres le dicen, a pesar de que se lo digan”, resalta la ironía de esta realidad psicológica.  

 

El fenómeno de la reactancia sólo se da en determinadas circunstancias: cuando la persona ha tomado la determinación por sí misma, ya sea de manera consciente o inconsciente, cuando el factor que amenaza esa libertad es potente, cuando la importancia de esa conducta que corre el riesgo de ser suprimida es grande para la persona y cuando no se reconoce la autoridad del agente que amenaza la libertad, entonces se despliega la reactancia.

 

Un fenómeno curioso que produce la reactancia psicológica es la infravaloración de las conductas permitidas y la sobrevaloración de las conductas prohibidas.

 

Este fenómeno psicológico lo podemos percibir en múltiples ámbitos de nuestras vidas. Cuando un adolescente, en plena búsqueda de libertad y autodeterminación se encuentra con una figura en la que no reconoce autoridad, como puede ser el novio de su madre o un profesor mediocre (para algunos adolescentes nadie tiene autoridad sobre ellos), toda indicación de esta figura, más aun si va en contra de aquello importante para él, como puede ser, por ejemplo, la formación de su grupo de amigos, tendrá el resultado contrario. Cuando un compañero de trabajo, con el cual te llevas mal, te indica que hagas lo que tú de mano ya pensabas hacer, coarta tu libertad para esa acción y está propiciando que tú hagas lo contrario. A poco que uno piense sobre este fenómeno percibirá cómo se ajusta a tantas y tantas situaciones vividas. Y siendo consciente de este fenómeno, cualquier persona tendrá en su mano una herramienta  eficaz para evitar conseguir lo que uno quiere evitar, porque a veces vivimos con tremendo conflicto una contrariedad de la cual somos, a través de este fenómeno de la reactancia, indirectamente responsables, y cuántas veces  no conseguimos, con todo el empeño del mundo, que un ser querido se encamine por la senda de la felicidad, de la salud, de la satisfacción o de cualquier otro concepto de importancia para nosotros, y qué frustración y desconcierto nos produce esto.

 

“El brazo del verdugo no es sino la manifestación del deseo de la víctima”.

 

 

 

Conducta suicida en adolescentes: condicionantes sociales y sucesos vitales negativos.


 

LA CULTURA DE LAS TRES PANTALLAS: los niños y adolescentes crecen hoy rodeados de imágenes (ordenador, videojuegos y tele). Ello supone que tienen una menor necesidad de crear imágenes, porque ya están creadas, disponibles (al contrario que una obra de literatura o un juego tipo “ladrones y policías”, para cuyo mayor disfrute uno debe ir construyendo imágenes y escenarios mentales). Esto, en relación con recientes investigaciones en las que se muestra que las personas que piensan más en palabras presentan menor activación somática, en particular para la ansiedad, se conectan menos con la situación temida y escapan a través de este posible mecanismo de evitación, estas personas, adolescentes en nuestro caso, serían más propensos a acumular sus traumas, precisamente debido a la evitación del afrontamiento y a la reducida capacidad para producir imágenes, por mero desuso. La evitación de los estímulos potencialmente traumáticos o activadores, la acumulación de situaciones livianas e importantes sin resolver, la experiencia de una baja capacidad para resolverlas (imaginación pobre, actitud desajustada, escaso éxito e implicación y débil creencia en las propias capacidades), y el distrés provocado por las rumiaciones y preocupaciones, podrían propiciar esta última y desesperada conducta de huida de los problemas para los que no se encuentra solución y que se vuelven insoportables, que es el acto suicida.

 

 

PAPÁ Y MAMÁ TRABAJAN FUERA: esta situación cultural generalizada y normalizada hoy día, y escasamente acontecida en la historia de nuestra especie, genera que el niño, incluso bebé, sea llevado a guarderías y demás, y se le obligue a separarse de su madre desde su más temprana infancia, en muchos casos a los dos meses, cuando se termina la baja por maternidad de esta. Esta situación que no se observa en ningún otro homínido y que es rara avis en la historia humana, tiene la capacidad de generar un vinculo inseguro en el niño (no necesariamente, pero si lo facilita), con lo que el desarrollo de la corteza orbitofrontal será deficiente, la regulación del sistema limbito inadecuada y las estrategias de coping o afrontamiento, quedarán disminuidas y desajustadas. Por esto las situaciones diarias en general, y las más importantes en particular, podrán ser vividas con un estrés elevado por parte del niño, lo que le generará angustia e incomodidad ante las situaciones nuevas, propiciando la asociación entre situación nueva y peligro-amenaza (con la sobreactivación de la respuesta de estrés correspondiente), con lo que su actitud quedará condicionada hacia y por el mal afrontamiento de las situaciones nuevas. Esto entorpecerá en el niño la superación incluso de los pequeños problemas y cambios de su vida, y hará propias del niño las actitudes que tan bien se definen por “hacer una montaña de un grano de arena” o “ahogarse en un vaso de agua”. Todo esto tiende a propiciar un aumento de las huidas finales y fatales que son los actos suicidas.

 

LA TENDENCIA ACTUAL A NO DARLE EL PECHO AL BEBÉ POR CUESTIONES ESTÉTICAS O DE HORARIOS Y EL QUE DUERMA EN UNA HABITACIÓN DISTINTA DE LA MADRE DESDE RECIÉN NACIDO también pueden muy bien generar un apego inseguro, además de deficiencias en el desarrollo del sistema nervioso en general y del sistema límbico en particular (cortisol, catecolaminas), con la consecuente disminución de las capacidades de coping. Esto puede llevar a la misma espiral antes descrita: suceso negativo, incapacidad para afrontarlo, huida; acumulación de sucesos negativos, incapacidad insoportable, huida fatal y definitiva (suicidio).

 

 

 

 

 

Estrés diario y estrés crónico


Cuando las contrariedades ocurren frecuentemente a lo largo del día y de la semana, pasan a tener gran impacto sobre el individuo, ya que una tras otra se van acumulando y sus efectos se van sumando hasta llegar a provocar graves deterioros en la conducta. Este cúmulo de contrariedades lo puede percibir el individuo como estrés diario.

 

Aunque los efectos sobre la salud  de estos estresores diarios o contrariedades parecen obvios por su cercanía en el tiempo y porque su significado es bastante puntual y claro, cuando estas vivencias de estrés diario están asociadas a situaciones concretas, si el contexto es frecuentemente el mismo y la persona carece de capacidades de afrontamiento efectivas, el malestar que ocasiona el enfrentarse a estas situaciones a diario es grande, y la persona precisa de experiencias positivas compensatorias para reducir el estrés que le generan. Si carece de ellas, la continuidad de estas situaciones cronifica la respuesta de estrés y los efectos sobre la salud y el bienestar se multiplican.

 

Hay investigaciones que relacionan peores niveles de salud con experiencias previas vividas como contrariedades. Las contrariedades también se relacionan con la enfermedad de Crohn (este proceso inflamatorio crónico, con dolor intestinal, diarrea, vómitos y nauseas, condiciona en el individuo que lo sufre un estado de ánimo más negativo, que a su vez repercute en sus actitudes hacia sí mismo, hacia la enfermedad y hacia los demás, que acentúan la percepción de amenaza y estrés de manera estable), con el síndrome de intestino irritable (que con su alta prevalencia y el tratamiento medico sintomático que recibe, también lleva a esa actitud de recelo, cinismo e irritabilidad emocional que tanto se relaciona con la agresividad y el estrés crónico), con la artritis reumatoide y las migrañas (el padecimiento de estos trastornos condiciona una actitud más negativa y tendente al estrés y la hostilidad como rasgo), con la enfermedad arterial coronaria y respuestas cardiovasculares acentuadas (directamente relacionadas con la respuesta de estrés), y con, en general, mayor riesgo de padecer enfermedades infecciosas y un decremento en la efectividad del sistema inmune que traen consigo una pérdida de calidad de vida y bienestar que tiende a sesgar las actitudes y conductas del individuo hacia la desconfianza, el cinismo, la hostilidad, negativismo, etc., que tanto acentúan el carácter tendente al estrés crónico.  

 

 

Cuando los sucesos diarios vividos como contrariedad son recurrentes, tienden a producir una cronificación del estrés. La diferencia entre entender, por ejemplo, que mi relación de pareja es mala y me está produciendo una situación de estrés crónica, o pensar en que no soporto ciertas actitudes y costumbres de mi mujer, que son puntuales pero que se dan varias veces a lo largo del día y día tras día, recurrentemente, puede ser muy relativa y subjetiva para la persona que lo sufre, y difícil de establecer para el profesional que debe hacer un diagnóstico diferencial entre ambas.

 

La sobrecarga laboral que puede provocar una situación crónica de estrés, a su vez provocará distintas situaciones estresantes como encargos que uno no tiene tiempo a llevar a cabo debido a esa sobrecarga laboral y que pueden ser conceptuados como estresores diarios, pero vinculados a una situación de estrés crónico. De manera que las contrariedades diarias pueden llegar a generar un estrés crónico si se repiten una y otra vez en el tiempo, y una situación vivida como  estresante que se repite y genera un estrés crónico puede manifestarse a través de distintos sucesos puntuales diarios o contrariedades.

 

Tanto los estresores diarios puntuales como los estresores crónicos, dependen en buena parte de la conceptualización que el individuo hace del hecho o de la situación y de los recursos de afrontamiento que posee, que a su vez vienen marcados por las experiencias anteriores y las relaciones tempranas. De modo que el hecho de vivir como contrariedades ciertos sucesos cotidianos y como estresantes ciertas condiciones de vida, igual que tiene un componente objetivo (el ruido o la contaminación son dañinas en sí y empobrecen la calidad de vida), también tiene uno subjetivo y que puede, en muchos casos, ser el mismo los dos casos. No poder superar, por ejemplo, el trato  desconsiderado de un compañero de trabajo, con estrategias como son el ignorar sus comentarios, la paciencia, la alianza con otros compañeros, el contraataque, etc. que se percibe manifiestamente, es una fuente de estrés crónico que genera, a su vez, situaciones diarias potencialmente estresantes. Un trauma relacional temprano o un vinculo inadecuado con el cuidador primario generará un deficiente desarrollo de las estrategias de coping, derivadas de una regulación emocional poco adaptativa, lo cual permite que el mal carácter de un compañero (que ni siquiera ha de ser tal, puede ser nuestra propia percepción sesgada por nuestras experiencias negativas la que nos haga verle de esa manera) nos genere una respuesta de estrés o distrés altamente perturbadora.

 

Por otro lado, el rebosamiento del estrés, debido a una situación de estrés crónica, puede llevar a focalizar la atención en las características negativas de las situaciones diarias, así como a interpretarlas de una manera aun más negativa, pasando a vivir situaciones triviales diarias (un atasco, por ejemplo) como contrariedades, de manera que el verdadero estresor queda enmascarado por una especie de acting en el que uno se queja de algo que tiene poca importancia o carece de ella, para así desplazar su atención y esfuerzo de la situación que primariamente le está provocando el malestar, y que es mucho más importante, precisa de más esfuerzo y genera más miedo y evitación, a otra secundaria (este es un mecanismo que tiene mucho que ver con los rasgos obsesivos y fóbicos). Esta situación de rebosamiento bien puede venir debida a experiencias anteriores negativas y vínculos tempranos inadecuados, que limitan al individuo para afrontar y resolver sus problemas, tomando como salida el desplazamiento hacia cuestiones secundarias.

 

 

 

La motivación de poder y los procesos de influencia


La motivación de poder se manifiesta por el deseo de influir en el otro, por intentar que el otro modifique su manera de pensar, de actuar, de ser, debido a que estamos ante él, a que le decimos o hacemos tal o cual cosa. Cuando nuestra motivación de poder es alta y, sin embargo, no percibimos esa influencia sobre el otro, nos sentimos frustrados, hundidos, insignificantes. No importa cómo queramos influir sobre los demás. Ya intentemos ayudar o pervertir, organizar o chantajear, si nuestra motivación es alta y no lo conseguimos, entonces nos sentiremos frustrados. Y la frustración sostenida, mantenida durante un tiempo, genera sufrimiento, un sufrimiento que, inevitablemente, lleva a peores niveles de bienestar y de salud.

Pero la motivación de poder nace del ego. Y el ego mismo es ignorancia. La motivación de poder e influencia nace de la ignorancia.

 En el momento que comprendemos que la influencia, antes que una motivación, es una característica intrínseca de la existencia, que de la misma manera que respiran las células de nuestro organismo por debajo de nuestra consciencia, así influyen nuestros actos más allá de nuestra percepción, que no hay opción a no influir, entonces la motivación de poder pierde su encanto y su atracción, como la piedra que, lejos de ser preciosa y lucir tras una vitrina, es trasportada por toneladas y utilizada para rellenos. 

 

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