DESREGULACIÓN EMOCIONAL: concepto y origen


 DESREGULACIÓN EMOCIONAL

Thompson (1994) define la regulación emocional como “el proceso de iniciar, mantener, modular o cambiar la ocurrencia, intensidad o duración de los estados afectivos internos y los procesos fisiológicos (…)”, tratándose por lo tanto de “procesos externos e internos responsables de monitorizar, evaluar y modificar nuestras reacciones emocionales para cumplir nuestras metas”. En caso de alteración en algún aspecto de este proceso diremos que el individuo muestra Desregulación Emocional, frecuente en diversas patologías mentales.

desregulación emocional

¿Cómo surge la Desregulación Emocional?

Falta de reconocimiento emocional

Ante un problema presente, el individuo puede no ser consciente de cómo se siente y qué le ocurre.

¿En qué contexto se pudo haber aprendido este funcionamiento emocional? muy probablemente siendo niño/a hubo una escasa sintonía en las relaciones de apego (Teoría del apego) con sus cuidadores primarios. Así, el niño aprende a reconocer sus estados internos con la ayuda de un cuidador que actúa como espejo de sus emociones reflejando, explicando y dando respuesta a los mismos (Siegel, 2010). Si este espejo no muestra reflejo o no es coherente, el mundo interno del niño no evoluciona hacia la regulación emocional.

Del mismo modo, un progenitor centrado en sus propias necesidades por su alto nivel de malestar o problemas, no proporcionará oportunidades de aprendizaje emocional suficientes y este niño, al ir creciendo, desarrollará una tendencia a ignorar las necesidades propias y a centrarse en las de los demás, invirtiendo el rol de cuidado, lo que aumenta el riesgo de patología en el adulto.

Comprender nuestras emociones y necesidades como importantes

En este caso, puedo sentir mis emociones y comprenderlas pero no darles el valor o considerarlas secundarias o otros aspectos, lo que también aumentará la desregulación emocional.

¿Dónde puede surgir esta tendencia? el niño/a puede desarrollar una sensación de no ser importante para sus progenitores si estos están inmersos en sus propios problemas, por lo que sus emociones y necesidades tampoco lo serán. De igual modo, los cuidadores pueden mostrar una importancia disminuida hacia sus propias vivencias.

Las emociones secundarias: sentirse mal por sentirse mal

En este caso, se puede multiplicar el malestar si la persona tiende a juzgarse negativamente por sentirse mal, en lugar de tratar de comprenderse y autocuidarse. Por ejemplo, el individuo puede pensar que sentirse mal es producto de su debilidad y, por tanto, su culpa.

Frecuentemente, estas personas se han percibido juzgadas de un modo parecido y con frecuencia identifican algún cuidador crítico u hostil. Esta actitud puede darse con el propio paciente o haber sido testigo de cómo un progenitor humillaba, criticaba o agredía a otros.

Sumergirse en el malestar

Ante el malestar, algunas personas piensan que no hay nada que puedan hacer y se dejan envolver por ese estado percibiéndose sin recursos para salir de este estado. El individuo entiende como únicas opciones abandonarse a ese estado, esperando que el paso del tiempo lo solucione o buscando un rescatador externo que alivie su malestar.

En la la historia de estos pacientes aparecen personas de perfil depresivo o tendencia a la negatividad que amplificaron los estados emocionales desagradables, como la tristeza. También puede haber tenido modelos conductuales de importante desregulación emocional.

El malestar emocional también puede funcionar como un lugar seguro para ciertas personas con fobia al cambio o novedad. De este modo, no importa cómo de desagradables sean esas sensaciones, es mejor que la incertidumbre ante la novedad, a los vínculos íntimos…

Profecías autocumplidas

Nuestras creencias pueden intensificar o prolongar los períodos de malestar. Pensar en negativo, cuando lo negativo es recurrente, es una forma de introducir predictibilidad en un entorno caótico e incoherente.

¿Dónde aprendemos esta forma de pensar? en un entorno disfuncional, esperar que las cosas mejoren duele demasiado y, cada vez que se repite el daño, ese dolor es mayor. Como defensa, la persona aprende a no esperar que mejore la situación e incluso puede aprender que empeorará. Esta experiencia repetida en las primeras etapas de la vida se puede convertir en predicción.

 

Teniendo en cuenta la génesis y desarrollo de la Desregulación Emocional es imprescindible abordar los momentos del pasado donde se comenzó a gestar con la ayuda del EMDR (¿Qué es el EMDR?), además de proporcionar al paciente herramientas en el presente para la gestión emocional, como puede ser la Comunicación No Violenta (Comunicación No Violenta).

Os esperamos en Akapsico (Gijón),

Andrea Figar, psicóloga especializada en Psicoterapia con EMDR

 

 

ESQUIZOFRENIA, TRASTORNO BIPOLAR Y TRAUMA INFANTIL


Esquizofrenia, Trastorno Bipolar y Trauma Infantil

El trauma infantil aumenta el riesgo de desarrollar trastornos mentales graves en la edad adulta (Varese et al. 2012), siendo responsable de casi el 32% de los trastornos mentales graves, entre ellos la Esquizofrenia y el Trastorno Bipolar (Green et al. 2010).

Los pacientes con Esquizofrenia que informan de más experiencias traumáticas en la infancia son más propensos a presentar características clínicas adversas como síntomas depresivos, intentos de suicidio y peor funcionamiento (Young et al. 2015).

Aunque cada vez tiene más reconocimiento la importancia de estas experiencias tempranas en trastornos como la Esquizofrenia y el Trastorno Bipolar, los estudios con terapias como EMDR (¿Qué es EMDR?)o la Terapia Cognitivo Conductual centrada en el trauma son aún escasos.

Actividad física

La actividad física promueve la resiliencia y reduce los niveles de estrés (Deuster y Silverman, 2013), incluyendo la reducción de las emociones tras una tarea de estrés (Childs y de Wit, 2014) y protege contra las consecuencias conductuales y metabólicas de los eventos estresantes (Silverman y Deuster, 2014).

Es posible que el ejercicio físico pueda aliviar la carga emocional tras la experiencia de maltrato en la infancia en Esquizofrenia y Trastorno Bipolar. Sin embargo, esto aún no ha sido abordado en la literatura.

Aas, Djurovic, et al. (2019) concluyen que los pacientes que realizan actividad física durante al menos 90 minutos por semana tenían un mejor rendimiento de la memoria de trabajo, así como menos síntomas depresivos, en comparación con pacientes inactivos. Sin embargo, no se aclara en esta investigación el papel del trauma infantil.

esquizofrenia

Hipótesis de estudio

En este estudio se investiga el papel de la actividad física en pacientes con diagnóstico de Esquizofrenia y Trastorno Bipolar teniendo en cuenta la presencia o ausencia de experiencias traumáticas en la infancia.

La hipótesis era que los pacientes con experiencias traumáticas en la infancia físicamente activos tendrían mejor funcionamiento de la memoria de trabajo y menos síntomas depresivos que aquellos con experiencia de trauma infantil físicamente inactivos, siendo esta actividad de 90 minutos por semana como punto de corte (Firth et al. 2015; Aas Djurovic, et al., 2019).

En segundo lugar, se hipotetiza que los pacientes físicamente activos y sin experiencias infantiles adversas tendrían el mejor rendimiento de la memoria de trabajo y menores niveles de síntomas depresivos. Mientras que los pacientes inactivos y con antecedentes traumáticos tendrían el peor rendimiento de la memoria de trabajo y síntomas depresivos más graves.

Resultados y Discusión

Los resultados significativos fueron los siguientes:

  1. No hubo diferencias significativas en presencia de trauma infantil entre el grupo físicamente activo frente al inactivo
  2. El grupo inactivo tenía una memoria de trabajo significativamente peor y más síntomas depresivos que el grupo activo
  3. Los pacientes del grupo activo/sin trauma tenían menos probabilidades de presentar un episodio psicótico. Además, obtuvieron mejores resultados en las evaluaciones clínicas y cognitivas ajustadas a la edad, medicación, sexo y diagnóstico de Esquizofrenia o Trastorno Bipolar

Por lo tanto, este estudio muestra que las personas con diagnóstico de Esquizofrenia o Trastorno Bipolar que informan de historia de trauma en la infancia, tienen peor rendimiento de memoria de trabajo y síntomas depresivos más graves si son físicamente inactivos.

Los resultados apoyan la hipótesis de que la actividad física es importante. Un reciente meta-análisis sugiere que la actividad física promueve una reducción de los niveles de cortisol en individuos con una enfermedad mental (Beserra et al. 2018).

Resumiendo, los resultados apoyan la actividad física como un factor potencialmente importante en trastornos mentales graves, siendo necesario aclarar si esta actividad puede aliviar algunas de las características fisiopatológicas a largo plazo tras experiencias traumáticas infantiles en adultos con trastorno mental grave.

Aquí os dejo el enlace al artículo: Actividad física y trauma infantil en trastorno mental grave

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

EFICACIA DEL EMDR EN NIÑOS Y ADOLESCENTES


Eficacia del EMDR en niños y adolescentes con Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT)

Esta revisión examinó 15 estudios (incluyendo nueve ensayos clínicos aleatorizados) que probaron la eficacia de la terapia EMDR (¿Qué es el EMDR?) en el tratamiento de niños y adolescentes con síntomas de estrés postraumático.

La terapia de Desensibilización y Reprocesamiento mediante Movimientos Oculares (EMDR) es un tratamiento con base empírica para adultos con TEPT. No obstante, se ha investigado considerablemente menos sobre la eficacia de EMDR en niños. Los resultados de la práctica clínica de numerosos terapeutas de EMDR sugieren que es un tratamiento altamente eficaz para niños con TEPT.

Alcance e impacto de la exposición a experiencias infantiles adversas

El riesgo de estar expuesto a uno o más eventos traumáticos antes de los 18 años varía entre el 25% y el 68%, según los informes europeos y estadounidenses (Alisic et al., 2014 ).

El estudio sobre Experiencias Adversas en la Infancia (ACE,) (Felitti et al., 1998) demostró que la presencia de eventos adversos en la infancia es un factor de riesgo para una amplia variedad de problemas médicos y sociales en el futuro.

Del mismo modo, Teicher y Samson (2013) concluyen que las víctimas de maltrato infantil y abuso sexual tienen un riesgo significativamente mayor de tener una amplia gama de problemas médicos, psicológicos y sexuales durante la adolescencia y la edad adulta, incluido el abuso de sustancias, trastorno de conducta y depresión (Cohen, 2010).

Tanto en la infancia como en la adolescencia el TEPT subclínico (aquel que no cumple todos los criterios diagnósticos) es más frecuente y hay que tener en cuenta que puede llegar a ser tan invalidante como el TEPT propiamente dicho (Cohen, 2010) debido a la gran interferencia que genera.

eficacia emdr

Importancia del tratamiento

La falta de tratamiento aumenta el riesgo de revictimización (volver a vivir experiencias traumáticas), comorbilidad y cronicidad y, además, puede provocar retrasos en el desarrollo a nivel psicológico, físico y neurobiológico  (Zamir, Szepsenwol, Englund, y Simpson; 2018).

Además, los niños maltratados a menudo tienen padres que también han sido maltratados durante su infancia y que regularmente muestran altas tasas de psicopatología no tratada. El trauma se transmite frecuentemente a lo largo de generaciones (Teicher y Samson, 2013).

Resultados

La reducción significativa de los síntomas de TEPT con el uso de EMDR es consistente en los 15 estudios. En la mayoría, esto se acompaña de una reducción significativa en los síntomas comórbidos medidos. No obstante, se necesitan más estudios para evaluar la eficacia de EMDR en los problemas comórbidos.

Conclusiones

Después de lo expuesto, queda señalada la importancia del tratamiento del TEPT infanto-juvenil (el mero paso del tiempo no significa curación emocional).

Para leer el artículo completo: Trauma infantil

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

DEFENSAS PSICOLÓGICAS II


Defensas psicológicas II

Siguiendo con las defensas psicológicas más frecuentes en pacientes con Trauma Complejo y Trastornos de Personalidad nos quedan por conocer las siguientes:

  • CAMBIO DE TEMA: la persona cambia de tema para evitar entrar en aquello que le cuesta ver. No es siempre consciente de ello y tendrá dificultades para entender cómo esto puede ser una interferencia, probablemente lo entienda como un proceso normal del pensamiento. Durante la terapia con EMDR (Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular: EMDR), el paso de un tema a otro puede ser una asociación normal. No obstante, puede suponer una desconexión de la experiencia que se intenta procesar o una disociación.
  • NEGACIÓN Y EVASIVIDAD: la persona puede negar al terapeuta o negarse a sí mismo la importancia de un tema o suceso. Puede evadir una pregunta o ignorarla. Esta evasividad puede ser evidente o expresarse con respuestas vagas e imprecisas, generalizaciones, como la imposibilidad de concretar en ejemplos o en el cambio de foco: cuando se ha escogido un tema a trabajar, inmediatamente el individuo remarca la importancia de otro, que posteriormente tampoco se considerará prioritario. Así, no es infrecuente que temas muy significativos sean comentados después de largos periodos de terapia, incluso cuando el terapeuta había preguntado inicialmente por ellos. Puede indicarnos que esa persona necesita un vínculo más potente para abrirse y contarnos algo respecto a ese tema o que intenta no hablar de ello para percibirlo como que no ha ocurrido.
  • RISA, SENTIDO DEL HUMOR: con algunos pacientes puede ser difícil centrar la sesión de manera productiva. Todo se convierte en motivo de risa. Otras personas pueden estar constantemente haciendo chistes o con actitud irónica sobre lo que cuentan, lo que puede dar falsa impresión de que no les afecta demasiado. Pueden haber recurrido al humor como mecanismo principal para lidiar con sus dificultades y esto se activa con el relato de su historia. En otros casos, la sonrisa automática les pudo proteger de mostrar un malestar que les hubiera traído consecuencias negativas o que no era aceptado expresar en su familia.
  • AUTOCRÍTICA: paradójicamente criticarse dura y constantemente a uno mismo puede en ocasiones evitar que la persona conecte con la realidad. Este acostumbrase al “machaque” continuo, y ante la idea de conectar con su yo más profundo, lo pueden utilizar en cierto modo para “aturdirse” y no pensar o no sentir. En otras ocasiones evitan así lo que más temen; la crítica de la otra persona.
  • POSPONER: cuando decidir genera incertidumbre o temor a equivocarse, la persona quiere evitar el esfuerzo que supone el proceso a realizar, o para no confirmar que es incapaz de llevarlo a cabo, el individuo puede posponer la decisión o la acción. Esto solo consigue aumentar el malestar porque no se resuelve el problema o la dificultad que lo ha originado. Por ejemplo, una conversación pendiente que dejo para más adelante me provoca alivio inmediato pero, a medio o largo/plazo, aumentará mi malestar.
  • PENSAMIENTO MÁGICO: consiste en pensar que una persona, cosa o  idea puede hacer que los problemas desaparezcan de forma instantánea o hacer que la persona se sienta feliz y segura. Pensamientos tipo: “Si tengo o consigo X, me encontraré bien”, “si mi madre cambiara, yo estaría bien”, “si tuviera dinero se acabarían todos mis males”… Pensar que “algo” hará que todos mis deseos se cumplan y que la solución de los problemas vendrá de parte de los demás o del mundo, en lugar de nosotros mismos. Los cambios que sí son posibles para esa persona no se ven o no se valoran, por lo que se descartan sin intentarlo, o como mucho al primer intento. Al ver que el deseo no se cumple, hay frustración y desilusión. Es imprescindible tener en cuenta que solamente las soluciones realistas, basadas en las opciones que son factibles en ese momento y están en nuestra mano, llevarán a auténticos cambios.
  • LA QUEJA: algunas personas están centradas en el resentimiento por todo el daño sufrido y por todas las ofensas recibidas. El relato es una descripción cargada de emoción de lo mal que los demás, el mundo y la vida los ha tratado.  Aunque sentir enfado cuando nos hacen daño es absolutamente natural, quedarnos estancados en esa emoción nos acaba envenenando y causado aún más sufrimiento, sin que nuestra vida se haga por ello más satisfactoria o  gratificante. La queja constante lleva a la persona a centrarse en la parte de la solución que no está en sus manos, como si les cediese a los demás el control sobre su vida. Esto deja al individuo en la indefensión más absoluta, como si no dependiera de él lo que ocurra.
  • CAMBIOS DE HUMOR SELECTIVOS O “SOLTAR LAS RIENDAS”: los síntomas son sentidos como el único modo, o el más eficaz, de comunicar algo. Estas situaciones generan rechazo, hostilidad, que los demás se distancien, y muchas otras consecuencias que generan malestar. La persona puede quedar así atrapada en una trampa relacional muy dañina, o ir sufriendo un  deterioro en sus relaciones, llegando incluso a perderlas. Diferentes ejemplos: hay ocasiones en las que las personas aprenden que llorando se acaban las discusiones o que solo cuando los demás los ven verdaderamente mal dejan de agredirlos o se preocupan por ellos. O puedne darse cuenta de que enfadándose se acaban las exigencias, o se corta la posibilidad de que alguien les lleve la contraria y tener así que escuchar algo que no les gusta.

    A veces la persona puede sentir una emoción o un malestar indeterminado, y no hacer ningún esfuerzo por controlarlo, no tanto para obtener una finalidad en la interacción con el otro, sino debido a que en estas explosiones se consigue un desahogo que no se ve fácil lograr de otro modo. Así, en una discusión se puede no poder freno o incluso “echar más leña al fuego” para poder liberar tensión acumulada previamente.

  • PERFECCIONISMO: algunas personas se centran en hacerlo todo bien. Aunque tiene que ver con el deseo de complacer, el perfeccionismo es algo más interno. La persona no puede permitirse a sí misma fallar. El fallar le hace entrar en contacto con profundos sentimientos de infravaloración  y creencias nucleares de “soy un inútil”, “lo hago todo mal”, “no valgo para nada”… En ocasiones, el perfeccionismo está basado en una sensación de que haga lo que haga nunca será suficiente, lo que se intenta apaciguar sin éxito haciendo más y más. En algunos personas el perfeccionismo se relaciona con el control y con la exigencia, y puede ir dirigida hacia el exterior y no solo hacia el interior.

defensas freud
Todas las defensas descritas anteriormente son cruciales para la comprensión del paciente con trauma complejo y para un buen desarrollo de la conceptualización del caso. La activación de las defensas puede ser muy sutil y es imprescindible añadirlas como psicoeducación en el proceso terapéutico. Cuando identificamos que se está activando una defensa, lo esencial es entender la función que tiene.

Si desmontamos las defensas antes de tiempo, podemos dejar a la persona demasiado expuesta y sin recuerdos. Ante esto se puede dar un empeoramiento de los síntomas y que incluso se produzcan conductas autolesivas o diversos comportamientos de riesgo. Por ello, necesitamos entender las defensas como extraordinarias fuentes de información sobre la estructura psicológica del individuo.

Espero que os haya resultado interesante y os haya servido para reflexionar sobre nuestras defensas y aumentar nuestro autoconocimiento.

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

LAS DEFENSAS PSICOLÓGICAS


Defensas psicológicas

Las defensas psicológicas son un tipo de respuestas ante situaciones con dificultad de manejo y que tienen su origen en experiencias que la persona no pudo asimilar o digerir en su momento. Su función es protegernos ante realidades a las que no podemos hacer frente porque generan demasiado malestar.

Por lo general, las defensas psicológicas son automatismos que no surgen de una decisión reflexiva. El individuo no es consciente de ellas (al menos, totalmente) ni las activa voluntariamente. Se van construyendo desde la infancia y son eficaces a corto plazo para poder seguir funcionando en el día a día pero a medio-largo plazo suelen interferir enormemente en la calidad de vida de las personas y en el proceso terapéutico.

defensas psicológicas

Por lo tanto, parte de la terapia se fundamenta en que el paciente comience a ser consciente y comprenda sus defensas psicológicas: por qué están ahí, qué función han tenido a lo largo de su vida y de qué le están protegiendo de una manera no del todo adaptativa. Todo ello, con la intención de desmontarlas si queremos tener verdadero acceso al material almacenado disfuncionalmente en las redes de memoria.

Defensas psicológicas más frecuentes en Trauma Complejo

  • COMPLACER: es un modo de evitar el conflicto, intentando tener a todo el mundo contento. El principal problema de esta defensa es que el bienestar emocional de los demás no depende de nosotros, sino que depende en gran medida de lo que ellos hacen con sus vidas. El conflicto también forma parte de la vida, queramos o no. Además, es frecuente que, al tratar de evitar el conflicto, finalmente el cúmulo de emociones negativas lleve a acabar siendo desagradable u hostil con los demás. O para evitar esta reacción, vuelquen esa agresividad hacia sí mismos.
  • IDEALIZACIÓN: es una “pantalla” que nos impide ver y aceptar a los demás como son. Nadie puede competir con la imagen idealizada que, más tarde o temprano, dará lugar a decepción. El paciente también se puede idealizar a sí mismo,intentando escapar de la infravaloración. Este ensalzamiento artificial de uno mismo no permite al individuo tomar contacto con sus recursos internos y su verdadero valor como persona. Por ejemplo, sin caer en el lado de la psicopatología, durante el enamoramiento las parejas suelen idealizarse mutuamente teniendo más peso los atributos positivos que los defectos.
  • PROYECCIÓN: permite que la persona se desprenda de su malestar y todo aquello que lo está provocando y lo coloque fuera de sí misma. Por ejemplo, una persona que se siente enfadada puede buscar intencionalmente un encontronazo hasta que surge el conflicto. Tras ello, analiza la situación omitiendo su parte de responsabilidad y solo narrando lo que la otra persona le ha dicho, incluso percibiendo el enfado de la otra persona como sin motivo aparente.
  • EVITACIÓN: si algo me genera malestar, no me enfrento a ello. Cuando decido esto, siento un alivio inmediato pero al volver a enfrentarme a la misma situación o una similar, el malestar el aún mayor (Teoría de la incubación de la ansiedad de Eysenk). La evitación es una trampa que provoca exactamente aquello que queremos evitar. Por ejemplo, ante la pérdida de un ser querido es frecuente que la persona llene su agenda de actividades para “no conectar”, no pensar en esa pérdida y lo dolorosa que resulta.
  • VER PEGAS EN TODO; “SÍ, PERO…”: centrarse en lo que va mal, en lo difícil que resultan las cosas o en por qué una opción nueva no va a funcionar, no dar cabida a soluciones posibles… Sirve para protegerse del riesgo que supone intentar algún tipo de cambio en la vida. El temor subyacente puede no ser únicamente el miedo al fracaso o al cambio, sino el miedo a dejarse ayudar porque significa establecer vínculos y mostrarse vulnerables. Cuando los vínculos del pasado fueron dolorosos, sentirse vulnerable puede activar el temor a ser dañado de nuevo.
  • RACIONALIZACIÓN: ocurre cuando la persona se “queda en la cabeza” y hace todo tipo de interpretaciones de lo que lle llega (de sus emociones y sensaciones) pero no se permite realmente conectar con lo ocurrido. Así, el paciente puede hacer largos y elaborados análisis de lo que le ocurre, pero realmente no hay una verdadera toma de conciencia.
  • MINIMIZACIÓN: las experiencias se reconocen pero se relativizan. El paciente no puede asumir la realidad que ha vivido o que vive y le resta importancia a los hechos. Por ejemplo, “a veces se pone agresivo/a pero en realidad es buena persona y no quiere hacer daño”. Otras veces la minimización está asociada a la desconexión emocional. Así, el paciente no tiene consciencia de la carga de malestar asociada a determinados recuerdos, está parcial o totalmente desconectado de él. Puede contar experiencias terribles afirmando “eso lo tengo totalmente superado”.

¿Qué tipo de defensas identificas en ti mismo en tu día a día? ¿Para qué te sirven y qué repercusión tienen en ti? La siguiente publicación complementará la información con el resto de defensas psicológicas.

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

 

MANEJO DE ESTRÉS EN LA INFANCIA: UN ESTUDIO


Manejo de estrés en la infancia

El estrés en la infancia tiene efectos negativos a corto y a largo plazo, por ejemplo: quejas somáticas, carencias en gestión emocional, ansiedad, depresión, trastornos de la conducta… Algunos factores estresantes con los que se encuentran los niños incluyen problemas familiares (estrés en los padres, discusiones, trastornos en los progenitores…), violencia (experimentada por el niño u observada), cambios de escuela o de ciudad, presión en el contexto escolar (por ejemplo, exámenes)… Por lo tanto, es tremendamente nutritivo adquirir Técnicas de Manejo de Estrés desde edades tempranas.

El objetivo de este estudio piloto era evaluar la efectividad de una técnica de manejo de estrés basada en la hipnosis aplicada en el contexto escolar (muestra de niños de 8 años) utilizando para su medida la variabilidad de frecuencia cardíaca (VRH). La VRH se describe como el fenómeno fisiológico de la variación en el intervalo de tiempo entre cada latido cardíaco que incluye tanto elementos simpáticos como parasimpáticos y, por lo tanto, es una medida referida al Sistema Nervioso Autónomo.

Para más información sobre Coherencia Cardíaca: Coherencia Cardíaca

Las hipótesis iniciales son las siguientes:

  1. Los niños que aprenden Técnicas de Manejo de Estrés tienen menos síntomas de ansiedad y una mejora de la variabilidad de frecuencia cardíaca (VRH), en comparación con los niños que no adquieren estas herramientas,
  2. Estas mejoras continuarían al cabo de un año.

Para medir el nivel de ansiedad se utilizó la Escala de Ansiedad Manifiesta Revisada (RMAS), utilizando la puntuación promedio de ansiedad total en cada grupo. Como medición cualitativa, se le pidió al profesor que completara un cuestionario al final para obtener la información sobre la utilidad percibida del aprendizaje de técnicas de manejo de estrés y su posibilidad de aplicación en el entorno escolar.

Al comienzo de la intervención, cada niño también fue instruido individualmente durante 5/ 10 minutos en respiración diafragmática. La Técnica de Manejo del Estrés consistía en: alrededor de un minuto de respiración diafragmática, cuatro minutos de estiramientos y movimientos (incluyen crecer como una flor y pararse como un árbol mientras se enfoca la atención en un punto), otro minuto de respiración profunda, y luego cuatro minutos de imaginación guiada (ejemplo: ir mentalmente a su lugar favorito donde se sienten seguros y felices). Esta instrucción fue llevada a cabo por la profesora durante 10 minutos diarios.

Resultados

Escala de Ansiedad Revisada

El grupo de control tiene una puntuación total bruta en ansiedad estadísticamente más alta que la del grupo que adquirió técnicas de manejo de estrés, pero las puntuaciones T de base para ambos grupos estaban dentro del rango no clínico (no son puntuaciones en ansiedad clínicamente significativas). En el seguimiento de 1 año, se encontró una pauta similar, con una continuación significativa de niveles más bajos de ansiedad en el grupo de intervención.

Escala Ansiedad Revisada

Variabilidad de Frecuencia Cardíaca

La puntuación basal de ambos grupos antes de la intervención fue la misma. Inmediatamente después de la intervención, ninguno de los grupos mostró un cambio estadísticamente significativo la variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC); aunque el grupo de intervención mejoró, el cambio no fue estadísticamente significativo.

En el seguimiento a largo plazo, la VFC en el grupo de intervención mostró una mejora estadísticamente significativa. En el grupo de control, hubo una disminución en su VFC durante el seguimiento, lo que indica que los niños del grupo control fueron menos capaces de relajarse de lo que eran al inicio de la intervención.

Evaluación cualitativa

El profesor del grupo de intervención observó que el uso de técnicas de manejo de ansiedad era útil  a la hora de retomar la tarea por parte de los niños tras el recreo.

Discusión

Los resultados del estudio apoyan la hipótesis de que una intervención de manejo del estrés da como resultado una reducción de los síntomas de ansiedad informados y una mejora función autónoma (medida mediante la variabilidad de frecuencia cardíaca [VFC]), y que estos efectos continuaron a largo plazo. Además, tanto los profesores como los propios niños consideraron que estas técnicas fueron útiles para manejar los estresores diarios.

Los niños del grupo de intervención continuaron mejorando significativamente en el próximo año escolar, con un profesor diferente, diferentes compañeros de clase y sin realizar más intervenciones, lo que sugiere que los resultados descritos se debieron al aprendizaje de las Técnicas de Manejo de Estrés y no al maestro o a las interacciones entre estudiantes. En el mantenimiento y mejora en la gestión de estrés indudablemente inflye la práctica frecuente de estas técnicas, lo cual fue informado por los niños.

Es preocupante la disminución en la medida de variabilidad de frecuencia cardíaca (VFC) en el grupo control, ya que podría haber empeorado su capacidad para hacer frente a los estresores diarios y su regulación emocional en el plazo de un año.

manejo de estrés

Conclusiones

Se concluye que una breve intervención diaria en manejo de estrés en el contexto escolar puede disminuir los sentimientos de ansiedad y mejorar la capacidad de relajación del niño, aumentando así su resiliencia y su adaptación presente y futura a las vicisitudes vitales .

Sería interesante para próximos estudios tener en cuenta el tiempo necesario de intervención para ver estas mejorías, así como obtener información biográfica previa de cada participante.

 

Documento fuente: Efectos de una intervención en Manejo de Estrés en una escuela primaria

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)


Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH): Definición

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad se ha descrito como un conjunto de síntomas de intranquilidad motora, de impulsividad, de reducida capacidad atecional, de dificultades específicas de aprendizaje (dislexia, en particular) y de inestabilidad emocional.

Antes de los 4 años los síntomas son difíciles de distinguir de los comportamientos normales. Se suele identificar con más frecuencia en la escuela primaria, cuando la inatención es más destacada y deteriora el rendimiento. A continuación, una tabla con los síntomas preponderantes según la etapa evolutiva del niño:

ESTAPA PREESCOLAR Hiperactividad
ETAPA PRIMARIA Inatención
ADOLESCENCIA Hiperactividad menos frecuente y puede limitarse a inquietud o impaciencia
EDAD ADULTA Puede ser problemática la impulsividad aun cuando hiperactividad haya disminuido

Epidemiología

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad se presenta en el 3-5% de la población escolar. El ratio niño/niña: 4-9/ 1 (posible infradiagnóstico en niñas). También se ha visto que esta etiqueta disminuye su frecuencia en la adolescencia con respecto a la niñez, sobre todo en varones. Es más frecuente que aparezca en clase social baja o situación psicosocial adversa.

De todos modos, entre el 50-80% siguen mostrando problemas en la adolescencia: aunque los problemas centrales del TDAH podrían disminuir (especialmente hiperactividad), aún persistirían otros como el mal rendimiento, consumo de tóxicos, problemas sociales…

El seguimiento en la edad adulta muestra que entre el 50-65% manifiesta diferentes formas de problemas principales del trastorno: situación desventaja escolar/laboral, posición laboral baja o historia inestable, depresión, conducta antisocial…

¿Qué predice esta estabilidad o resultado negativo?Las interacciones familiares, situación de adversidad y la posición social.

¿Cómo se describe el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad? Criterios Manual Diagnóstico Diferencial de Trastornos Mentales (DSM-5)

Trastorno por déficit de atención e hiperactividad ...

No se ha podido identificar un déficit específico de atención en TDAH, aunque hay un mayor apoyo a un déficit en atención sostenida, es decir, en tareas que implican una atención mantenida durante un largo período de tiempo y discriminación de estímulos relevantes. El déficit de atención aparece frecuentemente en situaciones monótonas, aburridas o rutinarias.

Respecto a la hiperactividad, está referida tanto a un exceso de actividad como a una actividad inoportuna. Se caracteriza por un movimiento excesivamente enérgico, de cualquier modo, desoganizado y carente de objetivos. Se suele presentar más a menudo en situaciones muy  estructuradas o sedentarias.

Por último, la impulsividad sería la deficiencia en la inhibición de la conducta. Estos niños son incapaces de controlar su conducta y demorar la gratificación. Se ha demostrado que correlaciona con el nivel de hiperactividad y no es un factor independiente.

En el grupo con predominio de déficit de atención hay mayor proporción de niñas, de mayor edad y con mayor deterioro académico. En el grupo combinado (síntomas de déficit de atención y de hiperactividad/ impulsividad) hay mayor número de niños y un deterioro general mayor.

Problemas asociados

El niño con Trastorno por déficit de atención e hiperactividad puede tener problemas asociados: Dificultades específicas del aprendizaje (DEA) y problemas emocionales principalmente.

Entre el 15- 20% de DEA se acompañan de TDAH y la mayoría de niños DEA tienen problemas socioemocionales pudiendo ser estos últimos consecuencia de la experiencia de fracaso en el aprendizaje.

Se estima que entre el 40- 50% de los niños con TDAH también presentan diagnóstico de DEA.

La comorbilidad con los trastornos del comportamiento también es muy elevada en muestras clínicas, estimándose que entre 20-60% de niños con TDAH presentan también Trastorno disocial y Trastorno Negativista Desafiante y en niños con Trastorno Disocial el 90% presenta TDAH.

Cuando se presenta TDAH y otros trastornos del comportamiento normalmente hay relación con conductas antisociales en los padres, conflictos matrimoniales, estrés materno y una mala comunicación o problemas en la díada padre/madre- hijo.

TDAH

 

Para más información sobre el trastorno aquí dejo estudios de interés:

Perfil TDAH y comorbilidad

Introducción y Etiopatogenia TDAH

 

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

CREENCIAS IRRACIONALES (COGNICIONES NEGATIVAS)


Las creencias irracionales o cogniciones negativas son pensamientos rígidos, ilógicos y poco realistas que suelen estar en lo más profundo de la conciencia y forman parte de nuestros valores fundamentales y de nuestra identidad. Son mantenidos por el individuo a partir de una o más experiencias determinadas y provocan limitaciones conductuales y emocionales en su funcionamiento actual.

creencias irracionales

Creencias Irracionales Universales: Clasificación

Albert Ellis fue uno de los psicólogos pioneros en este campo y desarrolló once creencias irracionales universales a partir de las cuales nacen las demás:

  1. La persona adulta necesita ser amada y aprobada por todo el que la rodea
  2. Solo se es valioso cuando se es muy competente, autosuficiente y capaz de conseguir cualquier cosa
  3. Cada persona tiene lo que se merece
  4. Si las coas no van por el camino deseado, debemos sentirnos tristes y apenados
  5. La desgracia humana viene del exterior y las personas tienen poca o ninguna capacidad para controlarla o superarla
  6. Si algo terrible puede o va a suceder, debemos inquietarnos y no dejar de pensar en ello
  7. Es más fácil evitar responsabilidades y dificultades que enfrentarlas con disciplina
  8. Tenemos que depender de los demás, concretamente de alguien más fuerte
  9. Es inevitable que lo que nos ocurrió en el pasado, siga afectándonos en el presente
  10. Uno debe preocuparse por los problemas y perturbaciones de los demás
  11. Existe una solución perfecta para cada uno de los problemas humanos

Cogniciones negativas y EMDR

Esta cognición negativa es necesaria en el proceso EMDR para dar significado al recuerdo traumático. Al utilizar el protocolo básico EMDR, tras identificar la Imagen Objetivo que represente la peor parte del evento traumático, debemos identificar la Cognición Negativa. Así, pedimos al sujeto que aísle la creencia denigrante que tiene actualmente sobre sí mismo o sobre el mundo al mantenerse conectado con el recuerdo traumático:

Imagen: ¿Qué imagen representa la peor parte del incidente traumático?

Cognición negativa: ¿Qué palabras describen mejor una creencia negativa sobre usted mismo en esta imagen?

Esta Cognición Negativa es un pensamiento auto-referente, irracionalmente negativo. Se trata de una evaluación que el sujeto hace sobre sí basándose generalmente en la culpa (Fue mi culpa) o en la vergüenza (Soy repugnante). Otra característica es que continúa en el tiempo y se piensa en el ahora, por lo que, aunque se derive de recuerdos originales, mantiene su influencia en el presente. Debe tener igualmente una resonancia afectiva en el paciente y debe ser generalizable a otros posibles fotos problemáticos. Es decir, como la misma ha afectado al paciente y lo sigue haciendo en diversas formas, en distintos ámbitos, en diferentes épocas, debería ser formulada de modo amplio.

Como se comenta en esta entrada, la obtención de la Cognición Negativa es fundamental en la terapia EMDR, la cual se modificará con la ayuda del reprocesamiento de la información, provocando una reestructuración cognitiva a lo largo del proceso.

Invito al lector a une reflexión sobre esta cuestión: ¿qué tipo de pensamientos irracionales tengo a lo largo del día?, ¿cómo me afectan a mi estado de ánimo?, ¿cree usted que esa forma de pensar tiene un origen actual o más bien enraizado con experiencias pasadas?

Para más información sobre la terapia EMDR: Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por el Movimiento Ocular

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

 

Caja de Arena: terapia de juego


Caja de arena: origen y funcionamiento

La caja de arena es un instrumento terapéutico desarrollado por la pediatra y psiquiatra inglesa Margaret Lowenfeld (1890-1973), quien descubrió cómo, a partir de un juego que integra la experiencia táctil con la arena, el agua y los juguetes en miniatura, el niño o adulto se contacta con una parte de su pensamiento, de su mundo emocional y del recuerdo de experiencias vividas. A través del mundo que construye en ese escenario el paciente, exhibe su mundo interior y exterior, y se torna en disponible para su propia observación.

El paciente, para poder expresarse, depende de espacios concretos que, como la caja de arena, le permitan tener la sensación de estar solo consigo mismo, al tiempo que, lo inaceptable, negativo o desagradable de su ser, es puesto sobre algo tangible. Allí se encuentran, tanto el interior como el exterior de sí mismo, compartido con el terapeuta. Una de las orientaciones básicas es un espacio libre y protegido, donde pueda sentirse seguro, tranquilo y sin interrupciones producto de influencias externas

El terapeuta cumple la función de observador, de acompañante silencioso y promueve el establecimiento de una relación empática con el paciente, que le permite expresarse sin temor a ser juzgado ni de recibir órdenes del terapeuta.

caja de arena

 

¿De qué se compone la caja de arena?

Las figuras en miniatura deben, según Pattis (2011), ofrecer objetos comunes a la cultura, a la vez que desconocidos. Se recomienda que haya muñecos suficientes, de manera que el paciente no experimente sensaciones como pobreza y escasez, pero con la precaución de no ofrecer demasiados, de tal manera que lo saturen, le inhiban y se dificulte su elección y ubicación.

Es decir, se debe presentar al paciente los objetos necesarios en la caja de arena para que, con ellos, pueda representar su mundo, en pequeña escala. Debe haber figuras que representen elementos de la naturaleza, como plantas, animales domésticos y salvajes que sean terrestres, o bien aéreos y acuáticos, así como objetos inanimados, como piedras, conchas o trozos de madera; personas de diferentes sexos, razas, edades y profesiones. Viviendas con todos los elementos necesarios; figuras bélicas, como pistolas, aviones de guerra, cuchillos, lanzas, entre otros; figuras fantásticas temibles y siniestras: ataúdes, esqueletos, la Muerte, el Infierno, espíritus, monstruos, brujas o magos y figuras de las diversas religiones. También, se pueden añadir otros objetos, como bolas de cristal, tornillos, tapas, botones, retazos de tela, o cosas pequeñas, sin una forma específica, que le permitan al paciente representar lo que su estado mental demande en la caja de arena.

 

¿Cómo interpretamos lo representado en la caja de arena?

Para interpretar las escenas, es necesario tener en cuenta tanto la historia personal y clínica del paciente como su situación actual. También debe registrarse lo que verbaliza, su interacción con el terapeuta, estados de ánimo y comentarios mientras trabaja con la arena. Cuando plasma una escena sobre la arena hay que observar su impacto en el paciente y en el terapeuta, pero su significado se amplía si, además, se tiene en cuenta la manera cómo se utilizó el espacio, la arena y los sentimientos que florecieron en el momento del contacto con ella, el uso de los objetos, los colores predominantes, el significado simbólico de las figuras y la naturaleza dinámica o estática de las escenas (Kalff, 2007).

Bajo el esquema Junguiano la interpretación le permite al terapeuta comprender el juego y el estado emocional de su paciente, pero no se le comunica lo hallado, pues esto podría limitar su expresión, e impediría la apertura que tanto se busca.

 

Artículo relacionado: EL reflejo de la realidad interna en el juego

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

PSICOSIS Y EXPERIENCIAS TRAUMÁTICAS


Psicosis y trauma psicológico

Un gran número de estudios han destacado el papel de experiencias traumáticas tempranas como factor predisponente importante para una gran variedad de trastornos psicopatológicos como trastornos del estado de ánimo y de ansiedad, trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la personalidad, trastornos disociativos, trastornos por abuso de substancias y psicosis (MacMillan et al., 2001; Nelson et al., 2002; Pereda, Gallardo-Pujol y Jiménez Padilla, 2011; Read y Bentall, 2012). Respecto a la psicosis, las experiencias traumáticas han sido consideradas como uno de los factores predisponentes y/o precipitantes en el desarrollo de un psicosis en personas con vulnerabilidad.

psicosis

Estudios de la relación entre trauma y psicosis

Concretamente, como muestra de la asociación entre psicosis y experiencias traumáticas, Varese y colaboradores (2012) llevaron a cabo un exhaustivo meta-análisis en el que combinaron un total de 36 estudios (18 caso- control, 10 prospectivos y 8 con población general), incluyendo aproximadamente a unos 80.000 individuos. La psicosis se definía como la presencia de experiencias psicóticas atenuadas o como trastornos psicóticos. Por lo que se refiere a las experiencias traumáticas infantiles, contemplaron abusos sexuales, psicológicos o emocionales, negligencia, bullying y fallecimiento de los padres, ocurridos antes de los 18 años, encontrando una relación significativa entre la presencia de dichas experiencias y la psicosis (odds ratio =2.78).

En nuestro país, destaca el estudio llevado a cabo por Álvarez y colaboradores (2011), donde analizaron la prevalencia de experiencias traumáticas infantiles en 102 pacientes con trastorno mental grave (esquizofrenia, trastorno bipolar y trastorno esquizoafectivo), encontrando que casi la mitad de los pacientes (47.5%) había sufrido abusos en la infancia. Así, el 22% de los hombres y el 18% de las mujeres referían abusos físicos, y el 28% y 42% respectivamente informaban de abusos sexuales previos.

En el caso de la esquizofrenia, la presencia de síntomas positivos ha sido relacionada con historia previa de trauma (Hammersley et al., 2003; Hardy et al., 2005; Read et al., 2003; Shevlin et al., 2011). Un gran número de pacientes que han sufrido experiencias de abuso en la infancia presentan sintomatología positiva, como alucinaciones auditivas y visuales, ideación paranoide, inserción del pensamiento o ideas de referencia (Ross, Anderson y Clark, 1994). En muchos de estos estudios, el contenido de dichas alucinaciones se encontraba relacionado con el trauma sufrido previamente (Hardy et al., 2005; Heins, Gray y Tennant, 1990; Read et al., 2003; Read, Bentall y Fosse, 2009).

Por lo que se refiere al tipo de maltrato, si bien es cierto que la mayoría de los estudios se han centrado en el análisis de la relación entre abuso sexual y psicosis, al añadir otros tipos de maltrato como maltrato psicológico, negligencia o abandono y abusos físicos y al darles el mismo peso en el estudio, se apunta a una importante relación entre estas formas de maltrato y la psicosis. Así, varias investigaciones han encontrado que el maltrato psicológico es la experiencia traumática más frecuente referida por los pacientes con trastornos del espectro esquizofrénico (Álvarez et al., 2011; Margo y McLees, 1991; Muenzenmaier, Meyer, Struening y Ferber, 1993).

¿Cómo podemos intervenir?

Una de las intervenciones con mayor apoyo empírico para el tratamiento del trauma psicológico es La Técnica de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimiento Ocular (EMDR) de Francine Shapiro. Para más información sobre esta técnica: EMDR

 

Artículos relacionados con el tema:

Relación entre trastornos psicóticos y experiencias traumáticas tempranas

Trauma infantil y trastornos psicóticos

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

1 2 3 22