AUTOCUIDADO SANO: ELEMENTOS, DESARROLLO E INTERVENCIÓN


Autocuidado: ¿qué elementos incluye?

El autocuiado sano tiene tres elementos diferentes:

  1. Una actitud o estado mental de valorar y querer al self lo que implica mejor autocuidado
  2. No pelear con uno mismo
  3. Desarrollar acciones específicas que aporten beneficios, crecimiento o valor al individuo

autocuidado

¿Cómo se desarrolla el autocuidado?

Los niños necesitan validación adulta de todas sus experiencias, para poder aceptarlas compasivamente, aprender de ellas e integrar toda la experiencia de cara a expandir su sentido del self. Esta capacidad para aceptar compasivamente todos los elementos de la propia experiencia se relaciona con otros aspectos de la salud mental, como es la autocompasión, fuertemente relacionada con el funcionamiento saludable en las relaciones interpersonales y también con un mejor autocuidado.

La idea central es que el niño internaliza las experiencias tempranas con sus cuidadores: se ven a sí mismos del mismo modo en que son vistos por los adultos que valoran. El modo en que han sido tratados configura su forma de entender qué es el autocuidado.

El apego seguro es tanto realista como optimista. El progenitor suficientemente bueno puede ver los errores que el niño comete, corrigiéndolos en un estilo positivo, sin minimización o negación lo que dirige al niño a un autocuidado sano.

autocuidado

¿Por qué no desarrollamos un autocuidado sano?

Si la experiencia interna del niño, sobre todo sus emociones, no son reconocidas por un cuidador, o si son incluso castigadas, el niño aprenderá a imitar e internalizar las actitudes negativas del adulto.

Cuando el progenitor castiga o ignora los sentimientos, pensamientos o conductas del niño, de un modo egoísta y no cariñoso, el niño internaliza la respuesta del adulto cuidador, incluso a expensas de sus propias necesidades, a fin de mantener la conexión especial con el cuidador.

Un concepto negativo internalizado del self puede entrar en conflicto, dentro del niño, con la necesidad de valorar el self, generándose sentimientos crónicos de inseguridad, especialmente en presencia de otra gente.

Esto puede verse desde la perspectiva del apego inseguro, llevando a la formación de un sentido inadecuado de autoconfianza, autonomía y eficacia o desde la perspectiva de la disociación estructural como la desactivación y desorganización de los sistemas de acción para el autocuidado.

La negligencia y trauma tempranos alteran el modo en el que las personas cuidan de sí mismas. Muchos aprendieron que necesitar era “malo”, que era egoísta y no estaba permitido.

¿Cómo podemos intervenir en casos de un deficiente autocuidado?

Antes de que los pacientes puedan resolver de modo efectivo los recuerdos debidos a actos traumáticos que han llevado a un autocuidado disfuncional, tienen primero que tener o desarrollar ciertas capacidades respecto a sí mismos, incluyendo:

  1. Mirarse a uno mismo con “los mejores ojos posibles”: con toda la empatía, el cariño y la fidelidad que la frase implica. El individuo debe tratarse a sí mismo de la misma manera que trataría a la persona que más quiere. Se relaciona con la “aceptación radical” de uno mismo.
  2. Mirarse a uno mismo con “ojos realistas”: capacidad para ser realista (sobre pasado, presente y futuro); empático y respetuoso hacia los demás y ser capaz de reconocer los fallos y errores propios.
  3. Reconocer y validar las propias necesidades: significa ser consciente de nuestras necesidades, basándonos en las sensaciones más elementales. Un niño que crece siendo ignorado o avergonzado en las necesidades emocionales y físicas básicas, carece de una discriminación clara entre distintas sensaciones y necesidades, y como adulto, puede sentir sólo un malestar indefinido, que no puede identificar como una necesidad específica.
  4. Protegernos de modo adecuado, es decir, establecer y entender la necesidad de límites: la psicoeducación y el desarrollo de modelos saludables para los límites interpersonales ha de introducirse y reforzarse a lo largo del tiempo. Pueden llevar a la aceptación de la creencia soy capaz de decir no cuando siento que es no, con total respeto por mí mismo y por la otra persona.
  5. Alcanzar un equilibrio entre nuestras necesidades y las de los demás: los pacientes que no detectan o no dan importancia a sus necesidades, pueden focalizarse en las de los demás. Una tendencia impulsiva de búsqueda de una necesidad, pone a esas necesidades a cargo de nuestras decisiones.

Una de las intervenciones con más apoyo empírico en el tratamiento del trauma psicológico es el EMDR. Para más información: EMDR

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

Trastorno del Espectro Autista


Clasificación del Trastorno del Espectro Autista: DSM- IV- TR vs. DSM 5.

El Trastorno del Espectro Autista está clasificado en la última edición del DSM-5 dentro de los Trastornos del Neurodesarrollo. Estos son un grupo de afecciones con inicio en el período de desarrollo, a menudo comienzan antes de que el niño/a comience la escuela primaria, y están caracterizados por un déficit en el desarrollo que produce dificultades en el funcionamiento social, personal, académico u ocupacional. Varía desde limitaciones muy específicas del aprendizaje o del control de funciones ejecutivas hasta deficiencias globales de las habilidades sociales e inteligencia.

trastorno del espectro autista

La anterior edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, el DSM- IV-TR englobaba dentro de los Trastornos Generalizados del Desarrollo los siguientes:

– Trastorno Autista (Autismo de Kanner)

– Trastorno de Rett

– Trastorno de Asperger (Autismo de Alto Funcionamiento): suelen diferenciarse del Autismo de Kanner en que aquí aparece lenguaje formal aunque pueda haber un uso poco funcional o adaptativo. Además, la discapacidad intelectual está presente en menor medida.

– Trastorno Desintegrativo Infantil

– Trastorno Generalizado Del Desarrollo No Especificado

Con la llegada del DSM-5 diferenciamos entre los anteriores con especificaciones que el clínico añade al diagnóstico.

Características diagnósticas del Trastorno del Espectro Autista

El Trastorno del Espectro Autista se caracteriza por déficits persistentes en la comunicación y la interacción social en múltiples contextos, incluidos la reciprocidad social, comportamientos comunicativos no verbales usados para la interacción social y habilidades para desarrollar, mantener y entender las relaciones. Además, se requiere la presencia de patrones de comportamiento, intereses o actividades de tipo restrictivo o repetitivo. Las manifestaciones del trastorno varían mucho en función de la gravedad de la afección, nivel del desarrollo y edad cronológica.

Comunicación e interacción social

Los deterioros en la comunicación e interacción social son generalizados y prolongados. Muchos tienen deficiencias lingüísticas que varían entre la ausencia completa del habla hasta la escasa comprensión de los demás, la ecolalia o el lenguaje poco natural y demasiado literal. A pesar de que las características del lenguaje formales pueden estar intactas, como el vocabulario o la gramática, el uso de éste puede estar deteriorado. El lenguaje muchas veces es unilateral, carente de reciprocidad social y se utiliza más para pedir o clasificar que para compartir experiencias.

Muestran déficit en reciprocidad emocional, es decir, deficiencias en la capacidad para interactuar con otros y compartir pensamientos o sentimientos. Pocas o ninguna vez inician la interacción social y no comparten emociones.

Las deficiencias en los comportamientos comunicativos no verbales son evidentes por un contacto ocular, gestos o expresiones faciales, orientación corporal o una entonación de la voz que están disminuidos o ausentes, o son atípicos.

Una de las características que aparece de forma temprana es la alteración de la atención compartida puesta de manifiesto en la dificultad para señalar con las manos o para mostrar objetos cuyo interés pueda compartirse con otros o la incapacidad para seguir cómo otro señala con las manos o dirige la mirada.

Puede haber un interés social ausente, reducido o atípico, manifestado por el rechazo a las otras personas, pasividad o un trato inapropiado (agresivo o destructivo). Muchas veces estos niños muestran falta de juegos sociales y de imaginación compartidos.

Con el objetivo de mejorar la comunicación interpersonal e intrapersonal es interesante trabajar la Inteligencia Emocional en el niño o adulto autista (leer más sobre Inteligencia Emocional: Inteligencia Emocional).

Concretamente, con la Comunicación No Violenta mejoramos la gestión, expresión y comprensión de las emociones y la comunicación interpersonal (leer más sobre la Comunicación No Violenta: CNV).

Patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas o repetitivas

El trastorno del espectro autista también se define por patrones de comportamiento, intereses o actividades restringidas o repetitivas. Entre ellos están las esterotipias motoras simples como el aleteo de manos o movimiento rápido de dedos; el uso repetitivo de objetos y habla repetitiva.

trastorno del espectro autista

La excesiva inflexibilidad de las rutinas y patrones de comportamiento restringidos se pueden manifestar como una resistencia a los cambios (por ejemplo, insistencia en seguir reglas) o patrones de comportamiento verbal o no verbal ritualizados (por ejemplo, preguntas repetitivas). Son frecuentes las reacciones extremas y los rituales relacionados con el sabor, olor, textura o apariencia de los alimentos, y las restricciones alimentarias excesivas.

¿Cómo podemos detectar el Trastorno del Espectro Autista?

Los primeros síntomas del trastorno del espectro autista implican frecuentemente un retraso en el desarrollo del lenguaje, acompañado por falta de interés social (por ejemplo, llevar a alguien de la mano sin intentar mirarle), patrones de juego extraños (por ejemplo, llevar juguetes de un lado a otro sin jugar con ellos) y patrones de comunicación inusuales (por ejemplo, saber el alfabeto pero no responder a su propio nombre).

Los síntomas se reconocen normalmente durante el segundo año de vida (12-24 meses de edad), pero se pueden observar antes de los 12 meses si los retrasos del desarrollo son grave.

Échale un vistazo al “Viaje de María”: El Viaje de María

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA Y APEGO


Trastornos de la conducta alimentaria y apego

En el contexto de los trastornos de la conducta alimentaria el papel del apego se incluye como una pieza importante aunque no única dentro de los múltiples factores que los explican.

Los trastornos de la conducta alimentaria y de la ingesta de alimentos se caracterizan por un desorden persistente en la alimentación o en el comportamiento relacionado con ella que lleva a una alteración en el consumo o en la absorción de los alimentos y que causa un deterioro significativo de la salud física o del funcionamiento psicosocial.

Un estilo de apego caracterizado por la sobreprotección o la separación de la figura de referencia, podría ser un factor que influiría en el posterior desarrollo de un trastorno de la conducta alimentaria.

Esta patología surgiría como una reacción a las dificultades en el vínculo y a la vivencia de impotencia, desplazando el conflicto al cuerpo y ejerciendo control sobre él a partir de los comportamientos alimentarios.

Se ha conceptualizado el apego inseguro como una variable transdiagnóstica que aumenta el riesgo general de padecer un trastorno de la conducta alimentaria. Las personas que lo presentan muestran mayores niveles de apego inseguro y estados mentales desorganizados.

El temor al rechazo y al abandono, característico del apego inseguro, correlaciona con las preocupaciones por el peso, dietas y miedo a engordar, sintomatología bulímica y la insatisfacción corporal. En la misma dirección, se ha visto en adultos una relación entre apego y patología alimentaria, tanto en población clínica como no clínica.

trastornos de la conducta alimentaria

¿En qué tipo de familias suelen aparecen los trastornos de la conducta alimentaria?

Existen varios estudios que estudian el funcionamiento familiar y los trastornos de alimentación y se ha visto que existe relación entre estos trastornos y familias poco cohesionadas, poco expresivas y con tendencia a ser poco favorecedoras con respecto al crecimiento personal del hijo.

Así, la negativa a comer puede surgir como una forma de protesta contra una familia que limita el desarrollo e independencia del sujeto, siendo una forma de autoafirmarse y definirse como independiente del ambiente familiar y convirtiéndose el hecho de estar delgado como base para la autoafirmación y poder de negativa ante la intromisión y demanda materna, especialmente en familias sobreimplicadas afectivamente o sobreprotectoras que no dejan espacio para el desarrollo personal de sus miembros.

Las familias donde aparecen trastornos de la conducta alimentaria también se caracterizan tanto por la tendencia a evitar los conflictos y por la sobreprotección como por la dificultad de los padres para asumir el liderazgo dentro de la familia.

¿Existen experiencias traumáticas en los trastornos de la conducta alimentaria?

Los estudios que han investigado la relación entre apego con trastornos de la conducta alimentaria coinciden en encontrar una elevada frecuencia de traumas y pérdidas no elaboradas.

Específicamente, el abuso sexual y sobre todo el abuso físico se han visto relacionados con la distorsión de la imagen corporal, pudiendo entenderse como un mecanismo disociativo ante el trauma.

Para el tratamiento del trauma existen diferentes intervenciones, siendo el EMDR una de las que presentan mayor apoyo empírico y mayor eficacia (leer más sobre EMDR: Tratamiento EMDR )

De igual modo es frecuente la presencia de traumas o pérdidas no resueltas en los progenitores. Reduciría la capacidad para responder de forma sensible, contribuyendo a la transmisión transgeneracional del trauma.  Esta repetición transgeneracional no siempre es una repetición, sino que en ocasiones se convierte en un guión correctivo aplicado de forma rígida e inflexible por padres que intentan una relación más cálida con sus hijos pero carecen de experiencias emocionales de su propia infancia para contener determinadas crisis.

Una de las intervenciones de mayor eficacia para mejorar la calidad de la comunicación interpersonal y con ella la expresión de emociones e intimidad es la Comunicación No Violenta (leer más sobre la comunicación no violenta: Comunicación no violenta )

¿Quieres leer más sobre Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa?

Bulimia Nerviosa

Anorexia Nerviosa

Referencias bibliográficas:

Apego y trastornos alimentarios

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

La teoría del apego (John Bowlby)


La teoría del apego (John Bowlby, 1958)

Definición de apego

La teoría del apego lo define como el lazo afectivo que une al niño y una figura específica que se expresa en la tendencia estable a mantener la proximidad y cuya vertiente subjetiva es la sensación de seguridad. Incluye el patrón habitual de expectativas, necesidades, emociones y comportamientos en interacciones interpersonales.

En función de las respuestas de los cuidadores a las conductas de apego, los niños van construyendo esquemas de las relaciones constituidos por las expectativas acerca de la disponibilidad de la figura principal de apego y por la representación de uno mismo como merecedor o no de cuidados.

Estos esquemas de apego pueden resultar desadaptativos cuando dificultan la búsqueda y el aprovechamiento de las relaciones interpersonales.

La calidad del vínculo, la respuesta sensible consistente de las figuras de apego a las necesidades del niño, será un factor determinante para el desarrollo de la personalidad y para la generación de los patrones de relación interpersonal a lo largo de la vida.

Tipos de apego en la infancia

La teoría del apego describe cuatro tipos:

Apego seguro: se caracterizan por el predominio de una valoración positiva de sí mismo y por la capacidad de percibir a los otros como personas en quien confiar, accesibles y sensibles a las propias necesidades. Tienen relaciones abiertas, productivas y flexibles, favoreciendo un funcionamiento psicosocial saludable.

Entre los tres y cinco años, por lo general, los niños con apego seguro son más curiosos, competentes, empáticos, resilientes y seguros, se llevan mejor con otros niños y forman amistades más estrechas que niños con apego inseguro.

En la niñez media y adolescencia, los niños con apego seguro suelen formar amistades más estrechas y más estables y mostrar un buen ajuste. Además, presentan niveles más bajos de psicopatología.

El apego seguro en la infancia se relaciona con mayor calidad de relaciones románticas en la edad adulta.

Apego inseguro evitativo: se caracterizan por la infravaloración de las relaciones de apego, poca confianza en los miembros de la familia y patrones de relación que incluyen idealización, rechazo o indiferencia hacia las figuras de apego.

Suelen ser personas autosuficientes e independientes que tienden a controlar sus emociones y a evitar la intimidad. Presentan una visión positiva de sí mismos. Además, muestran niveles más altos de psicopatología.

Apego inseguro ambivalente: se caracterizan por valorar sus relaciones de apego, aunque expresan temor a ser abandonados y tienen escasa autonomía. Las relaciones incluyen algún tipo de rechazo o interferencia de sus padres. Presentan mayor riesgo de psicopatología.

Apego inseguro desorganizado: se caracterizan por ser incapaces de mantener una estrategia de apego coherente. Parecen carecer de herramientas para lidiar con el estrés. De igual modo, muestran mayor riesgo de psicopatología.

Consecuencias del apego a largo plazo

Tal como propone la teoría del apego, la seguridad del mismo parece influir en la competencia emocional, social y cognoscitiva presente y futura. Cuanto más seguro sea el apego de un niño con un adulto, más probable será que desarrolle buenas relaciones con los otros.

Es importante tener presente el carácter preventivo de las intervenciones que puedan modificar estilos de apego inseguros, ya que se transmite de forma intergeneracional: la imagen de uno mismo y de los demás que tienen los progenitores influye en la percepción de sus hijos, en la manera de tratarlos y en la calidad de sus respuestas a las demandas de atención y cuidado.

Por tanto, si los progenitores establecen un apego inseguro con sus hijos puede surgir la probabilidad de maltrato o forma abusiva de comportamiento hacia los infantes, aumentando el riesgo de experiencias traumáticas.

En relación a las experiencias traumáticas, uno de los tratamientos actuales con mayor evidencia empírica es el EMDR (leer más sobre EMDR: http://www.akapsico.com/emdr/ )

la teoria del apego

¿Te ha interesado el tema? Más información aquí: El apego

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

Violencia intergeneracional


Violencia intergeneracional

“La violencia intergeneracional es todo acto u omisión sobrevenido en el marco familiar por obra de uno de sus componentes que atente contra la vida, la integridad corporal, psíquica, emocional o sexual, la libertad de otro componente de la misma familia o que amenace gravemente el desarrollo de su personalidad”.
Existen variables que se asocian a la violencia familiar como son la edad y el sexo de la víctima, siendo los más vulnerables los niños, adolescentes, mujeres y ancianos.

Atendiendo a Echeburúa y cols. (1998), los comportamientos violentos que se producen en el hogar familiar son resultado de la interacción entre un estado emocional intenso de ira, actitudes de hostilidad, déficit en habilidades de comunicación y solución de conflictos, factores precipitantes como el estrés diario y la percepción de vulnerabilidad de la víctima.

Una de las intervenciones más recomendadas para mejorar la calidad de la comunicación familiar y  prevenir la violencia y el maltrato interpersonal es la Comunicación No Violenta (leer más sobre comunicación no violenta: http://www.akapsico.com/category/comunicacion-no-violenta/ )

Los datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad (2011) en el “Informe sobre el maltrato infantil en la familia en España”, ofrecen como conclusión una relación positiva entre padecer maltrato en la infancia y ser maltratador/a en la edad adulta.

Teoría del aprendizaje social (Bandura, 1986)

Esta teoría sostiene que la mayor parte del aprendizaje humano se produce por la observación que realizamos sobre las conductas de otras personas, actuando como modelos conductuales. De este modo, se explica la transmisión de la violencia intergeneracional a través de la observación de la misma, de padres a hijos.

Existe una relación entre la experiencia de violencia sufrida y la perpetuación del maltrato en generaciones posteriores. Parece que aquellas personas que en su día fueron objeto de maltrato o que lo habían observado en su entorno por parte de sus padres manifestaban, cuando llegaban a adultos, unos comportamientos similares con sus propios hijos.

Además de de desarrollar una conducta violenta, los niños/as que han vivido en estos hogares sufren el riesgo de desarrollar Estrés Postraumático y una serie de desequilibrios psicológicos como Depresión y Ansiedad o Trastornos del Comportamiento.

Pero que existan estas relaciones no implica que no se pueda evitar que se dé. Si se trata el trauma vivido por el adulto cuando era niño, se reduce el riesgo de que este maltrate a su hijo. De esta manera, es posible solucionar un trastorno psíquico en el adulto (estrés postraumático, depresión, etc.) y evitar que el niño o la niña reciban maltrato y así, vamos cortando la violencia intergeneracional. Para este fin existen diversos sistemas terapéuticos, siendo el EMDR una de las intervenciones con mayor apoyo empírico y más eficaces (leer más sobre EMDR: http://www.akapsico.com/category/emdr-tic/ )

violencia intergeneracional

 

Para leer más sobre el tema:

La teoría del aprendizaje social como modelo explicativo del maltrato

 

Andrea Figar Álvarez

Psicóloga

 

Biofeedback HRV y Coherencia Cardíaca para Prevenir el TEPT


Un Entrenamiento con Biofeedback HRV y Coherencia Cardíaca para Prevenir el TEPT puede ser una estrategia útil, eficaz y relativamente fácil de implementar.

El Desarrollo de la Resiliencia que se consigue con el entrenamiento y práctica diaria de las Técnicas de Coherencia Cardíaca y el apoyo de los Biofeedback HRV (Variabilidad de la Frecuencia Cardiaca) puede reducir los síntomas del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).

Se trataría, por tanto, de una estrategia preventiva, ya que el entrenamiento lo llevarían a cabo personas sanas antes de que hubieran desarrollado el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT).biofeedback coherencia cardiaca

Se ha encontrado una menor Variabilidad de la Frecuencia Cardíaca (HRV) en personas diagnosticadas de TEPT.

Una menor HRV también se asocia con Estrés Psicológico.

Una mayor HRV se asocia con interacciones sociales más positivas y con una mayor Resiliencia. Por tanto, un entrenamiento en Coherencia Cardíaca con Biofeedback HRV, que incrementa la Resiliencia Psicológica y la flexibilidad autonómica, puede incrementar la capacidad del individuo para adaptarse a los cambios y las demandas ambientales, así como a optimizar sus funciones ejecutivas.

Así lo indica un estudio reciente, llevado a cabo en 2018, con militares de la Guardia Nacional estadounidense.

Puedes leer el resumen del artículo traducido al castellano y el estudio íntegro en inglés aquí:

Entrenamiento en HRV y Reestructuracion Cognitiva para Prevenir TEPT

 

Más sobre Coherencia Cardíaca y Biofeedback HRV:

http://www.akapsico.com/category/coherencia-cardiaca/

 

Taller de Mindfulness en Las Caldas


Taller MIndfulness Nov 2018 Las Caldas

EMDR en Niños. Alta efectividad demostrada


La Técnica EMDR en niños ha sido ampliamente utilizada para tratar el Estrés Postraumático y su alta eficacia está fuera de toda duda.

Los niños que sufren abusos, maltratos o negligencias severas, así como aquellos que pasan por situaciones como accidentes o catástrofes naturales tienen un alto riesgo de desarrollar un Estrés Postraumático.

Pero estos dos tipos de vivencias traumáticas no sólo contribuyen al desarrollo de Estrés Postraumático, sino también a otros desequilibrios emocionales como Depresión, Ansiedad Generalizada o Ansiedad por Separación.

EMDR es una de las técnicas más efectivas y con una base científica más sólida en el tratamiento de los Trastornos Postraumáticos en adultos (leer más sobre EMDR: http://www.akapsico.com/emdr/)

Cuando se revisan y analizan múltiples estudios que comparan el efecto de distintos tratamientos psicológicos sobre el Trauma Infantil en niños (porque el EMDR permite, por otro lado, tratar el trauma infantil en adultos, muchos años después de que haya sucedido, cuando estos sufren aun sus efectos…) se encuentra que el EMDR en niños resulta eficaz y más rápido, es decir, hay un mayor porcentaje de niños que superan su Estrés Postraumático y además se necesitan menos sesiones que con otras técnicas.EMDR en NIños

EL EMDR en niños con Estrés Postraumático permite reducir efectiva y rápidamente su nivel de Ansiedad, así como les ayuda afrontar situaciones que de alguna manera pudieran recordarles la situación traumática con más equilibrio y menos sufrimiento.

Tengamos en cuenta que los niños que han sufrido maltratos o abusos y son sacados del ambiente en que se producían dichos abusos, pueden seguir re-experimentando el mismo malestar y viviendo con el mismo miedo que sentían entonces porque, digámoslo así, el estrés tiene una inercia que le hace permanecer después de acabado el suceso que lo produjo inicialmente (el sentido adaptativo de esto es simplemente precaución: si ya me han hecho daño voy a estar alerta por si consigo evitar que me lo hagan de nuevo).

De esta manera, El EMDR permite pasar página y vivir el presente por lo que es y no por lo que se parece a las situaciones abusivas o de peligro del pasado.

¿Quieres leer  el estudio que demuestra que el EMDR en niños con Estrés Postraumático es más efectivo y rápido que otras técnicas?http://www.akapsico.com/wp-content/uploads/2016/04/EMDR-en-Niños.-Revisión.pdf

EMDR: Reestructurando las memorias disfuncionales


EMDR es una de las técnicas más utilizadas y con una base científica más sólida en el ámbito del Estrés Postraumático (PTSD).EMDR y Trauma

Sin embargo, aunque el EMDR inicialmente se desarrolló para abordar Traumas puntuales, tras años de experiencia algunos autores prominentes han visto que es adaptable a múltiples condiciones psicopatológicas.

Mi propia experiencia, tras casi 10 años tratando Traumas Psíquicos, es que la mayoría de estos no son “supertraumas”, quiero decir, no son lo que la mayoría de las personas entiende por Trauma (ejemplo: una violación, un secuestro, etc.), sino situaciones repetidas, a menudo normalizadas: abusos, negligencias y maltratos.

Una de las grandes ventajas del EMDR es que permite una reestructuración de la memoria, muy necesaria cuando una persona ha vivido sometida desde pequeñita a relaciones irrespetuosas o dañinas, ya que uno tiende a sentirse culpable o a negar lo que sucedió o quitarle importancia, lo cual contribuye a la aparición y cronificación de determinados desajustes psico-emocionales (ansiedad, depresión, etc.)

No siempre somos conscientes del potencial postraumático de ciertas vivencias, y podemos tener un problema de ansiedad o depresión y pensar que no hemos sufrido traumas, aunque una exploración profunda a menudo revelará que sí.

Cuando trabajamos con EMDR la persona puede llegar a establecer relaciones entre situaciones vividas y síntomas del presente y luego asimilar e integrar las vivencias traumáticas, dejándolas atrás definitivamente, percibiendo un alivio manifiesto del malestar o una resolución completa de este.

Hay muchos trastornos psico-emocionales que tienen un componente traumático (Trastorno Límite, Trastornos Disociativos, Trastornos Alimentarios) y que pueden ser abordados con EMDR, adaptando el abordaje y enriqueciéndolo con distintas herramientas complementarias.

En mi experiencia, algunas de las técnicas que pueden complementar y enriquecer el EMDR de manera más eficiente son las de Psicología Energética y las Técnicas de Integración Cerebral, aunque también la Integración del Ciclo Vital, la Coherencia Cardiaca o la Terapia de los Estados del Ego me resultan muy útiles.

Pablo Pérez García

Psicólogo

 

1 2 3 21